Cosas 2

11 enero, 2020 § Deja un comentario


El Trapecista

La primera vez en el taller de Rafael Castaño la sorpresa por el desborde de imaginación que se colaba por todas partes se convirtió en sobresalto. No podía ser menos. Cada objeto, cada máquina, cada pieza, cada cosa, sacada del contexto habitual y reinventada en significado y forma fue un descubrimiento. Sucedió hace algunos años cuando fui allí por primera vez; íbamos a hablar de sus máquinas fantásticas para un texto que publicó un periódico local. Sabía que Rafael Castaño era el compilador de una amplia colección de juguetes en la cual un “Tío Sam” en hierro colado del siglo XIX era la pieza más antigua. En los altos del taller donde creaba las máquinas, en la avenida Carabobo con la treinta y cuatro, en Medellín, Rafael instaló, en vitrinas, El Museo del Juguete con cientos de ejemplares de todos los tamaños, colores, formas y aplicaciones. Algunos años después cuando me enteré de que iba a cerrar, y cerró El Museo del Juguete, regresé al taller de la avenida Carabobo. Durante aquella primera visita habíamos hablado de la relación artista/objeto/contexto; del manubrio de bicicleta convertido en cornamenta por Picasso; de Tinguely y su trabajo, mezcla de piñones y movimiento; de Duchamp y la relación entre la manufactura y arte. También hablamos aquel día de “El Circo” de Calder creado con alambres plegados y ensamblados. Recordamos aquella conversación y entonces vino a la memoria el Trapecista. Lo tengo por aquí, dijo, mientras buscaba en las mesas desbordantes de objetos, estructuras en curso, papeles, bocetos, herramientas, piezas sueltas; por aquí un punzón que seguramente convertiría en el pico de un ave pequeña con cuerpo de jeringa, quizá un picaflor; por allá un carrete de pesca, una hélice de ventilador, un destapador que por causa de su nuevo contexto estaría a punto de volar; yo veo un avión, Rafael seguramente tiene en mente algo distinto, un ave del paraíso, por ejemplo. Y entonces apareció. Entre vueltas y volteretas, el Trapecista. Lo dejó en mis manos y dijo: es tuyo, lo habíamos hablado desde la primera vez. La sorpresa fue grande y lo recibí con gusto. Desde aquel día el Trapecista de Rafael Castaño hace parte de mis objetos cercanos; claro está, en ocasiones pasan días en que lo veo poco, pero también hay días en que su presencia es permanente. Cuando lo hago girar, con un impulso suave, el cuerpo de alambre ejecuta volteretas y malabares que resultan cada vez más inesperados… 

Cosas…

… Las cosas, en su contexto, tienen el sentido de la función para la cual fueron diseñadas, manufacturadas, definidas. En otro contexto las mismas cosas son historia, imaginación, fascinación, ficción. Son otra cosa…

Museo Maja / Exposiciones abiertas al público hasta / 26 / 01 / 2020

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando las entradas etiquetadas con Trapecista en .