Trece

27 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

No es tatuaje a pesar de que tiene los ingredientes: un corazón, al que falta Cupido, y un nombre que puede ser Cami. Corazón y nombre inscritos en algo parecido a una estrella desigual, pero estrella al fin y al cabo. A diferencia de los tatuajes que permanecen por siempre, la inscripción en la cabeza de este hombre, novio, amigo o pretendiente de Cami, es efímera, durará lo que demore el pelo en crecer y se irá desvaneciendo con los días, ¿cuántos? no se sabe, diez, quince, veinte. El hombre no sabría decirlo, sin embargo de lo que si está seguro es de que llegado el momento lo repetirá. ¿Con el mismo nombre?, me pregunto. Eso depende, imagino que responde, mientras mira a lado y lado. No quiere que nadie escuche lo que pasa por su cabeza. El tatuaje efímero es la confirmación de que el amor es eterno mientras dura. Es posible que después de Cami venga Sari y después Ale, por Alejandrina, así corto, porque no tiene cabeza suficiente para grabarlo de la primera a la última letra en el próximo corte…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

“La cosa” nos puso a hacer fila…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

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