Dieciséis

17 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Un retrovisor es obligación para algunas personas. Ella, por ejemplo, necesita ver qué sucede a sus espaldas, por temor o curiosidad. Necesita ver adelante y atrás o, por lo menos, dar la sensación de que, en trescientos sesenta grados y con los ojos que lleva en la espalda, nada se le escapa. Como los nativos de la isla de Sumatra que al entrar en la selva llevan máscaras de carnaval en la nuca para espantar los tigres de bengala que nunca atacan de frente, ella, cada vez que sale, descubre el tatuaje con ojos bien abiertos que vigila mientras mira al frente. Estuve tentado a preguntarle quién era la del tatuaje y me adelanté varios pasos, la miré sin que se diera cuenta para evitarle el susto. Los ojos, la nariz, la boca roja y apretada como en el retrato eran los suyos; el peinado era distinto, el pelo más corto o más desordenado la cambiaba, pero no había duda. Entonces para evitar aparecer como la amenaza que temen los habitantes de la isla de Sumatra, no le pregunté pero hice su retrato a pesar de que el tatuaje me podía ver…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… ¿“La cosa”? qué caramelo… de nunca acabar…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Siete

13 febrero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

El peinado a la plancha y el corte recto podrían ser causa de fascinación. Mantenerlo es labor delicada. Sin embargo no es nada en comparación con la inscripción al límite del corte: “Por Siempre” a secas, tatuada en letras de estilo, que podría tener mil significados. Sin puntos suspensivos que abrieran una puerta o dejaran la posibilidad de una sorpresa. Sin otro atributo visible, las dos palabras podrían ser el principio del fin, una declaración de amor o una amenaza. Entonces creí comprender el por qué del corte recto, planchado, en orden perfecto, y regresé al momento en que ocupé mi lugar tras ella. En ese mismo instante, un movimiento inesperado meció el pelo y descubrió la inscripción y a pesar de que el bus, como todos los buses, saltó y zarandeó más de lo esperado, el peinado no volvió a su lugar y las dos palabras quedaron al descubierto. No tuve la intención de imaginar sus ojos o su boca, ella era la inscripción y mostrarla, dejarla ver, era una puerta de salida, un grito de auxilio, una liberación. Cuando bajé del bus ella seguía inmóvil y la inscripción visible…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

La “cosa”… como todos, parece a la espera de su vacuna…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

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