Silla 43

26 octubre, 2019 § Deja un comentario


… Silla en vitrina…

Se vende

Diez pasos más allá, cuando caí en la cuenta del letrero, regresé y la consideré de cerca. No reaccioné en el primer momento. El aviso “Se Vende” pegado sobre su espaldar removió un cúmulo de historias oídas, ajenas y cercanas. El “Se Vende” estaba pegado a la silla, especie de trono para elegidos, como las que, hace años, amoblaban el salón principal de algunas casas. Hablo del salón que se mantenía cerrado y con muebles protegidos con forros de paño fino; al que estaba prohibido entrar y solo se abría cuando la visita era importante o, por muerte de un obispo, según un decir premonitorio, quizá porque la esperanza era velar al obispo en esa misma sala. En general, la silla y el salón estaban reservados a la visita del prelado, ojalá antes de su muerte si se dignaba hacerla o, a la del pariente rico, más escaso aun que el obispo. El salón se abría también cuando algún dignatario menor, el párroco o un secretario de alcalde en ejercicio que, ellos sí, hacían visita con frecuencia a la hora del chisme acompañado de té con galletas finas. Una andanada de situaciones de los años en que era imposible imaginarme sentado en una silla de aquellas me alcanzó. Con seguridad el vendedor del local donde estaba exhibida notó mi tumulto interior, adivinó las grietas por donde se deslizaba mi memoria, salió del local y sin permitir duda alguna de mi parte dijo: es una silla de origen, tengo certificados de garantía, usted sabe, y le puedo asegurar que quienes han posado sus nalgas en ella han sido, todos, usted sabe, prohombres, faros, luminarias, si así pudiera llamarlos, de nuestra sociedad, usted sabe. No dije nada, no respondí y tampoco me moví del lugar frente a la vitrina que, en su reflejo de vidrio mezclaba la silla de madera brillante y posadera de paño rojo con mi silueta sin detalles y el anuncio con la inscripción de venta. No vi en el reflejo rastro alguno del vendedor que apareció a mi lado y con voz de galán de telenovela, agregó: está como nueva, usted sabe, personajes tan distinguidos solo dejan el recuerdo de su paso en la memoria. La silla, dijo convencido, perteneció a una familia de la misma alcurnia de sus visitantes pero, usted sabe, los tiempos cambian y aquellos salones reservados para las personalidades ya no existen en las casas de hoy, ni siquiera esas casas, casonas, palacios, usted sabe, existen hoy en día y los herederos, no todos, claro, solo algunos, decidieron venderla antes de… No me moví, no respondí, tampoco miré al vendedor pero escuché su voz de telenovela a pesar de que su figura no apareció en el reflejo de la vitrina…

Hechos…

La Silla Panton creada en 1967 por el danés Verner Panton, de ahí su nombre, fue la primera silla  en plástico flexible. Una obra maestra del diseño de mobiliario…

Museo Maja de Jericó / Exposiciones abiertas hasta el 25 / 11 / 2019

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