Silla 17

27 abril, 2019 § Deja un comentario


… Sillas pintadas…

La silla de van Gogh / 1888 / Óleo sobre lienzo, 93 x 73,5 cm. / National Gallery,
Londres / Vincent van Gogh

Retratos ausentes

Los objetos son representación y memoria de quienes los usan, conservan o abandonan, con razón o sin ella, y aun así la memoria persiste; el color, la forma, los accidentes grandes o pequeños, las marcas del tiempo, la combinación con situaciones y momentos hacen referencia a la intimidad de retratos donde personalidad y figura se construyen con la participación de objetos que el sujeto tuvo cerca, utilizó, presintió como parte de su día a día. En este sentir se encuentran los “retratos ausentes” que Vincent van Gogh hizo de Paul Gauguin y de él mismo después de la accidentada partida de Paul dos meses o menos después de llegar a Arles. A pesar de la admiración de Vincent por Paul y su pintura, la relación entre ellos estuvo marcada por el desencuentro. Vincent llegó a Arles el veintiuno de febrero de 1888. Al día siguiente comenzó a pintar campos, árboles, caminos, gentes, carretas, cielos. En mayo alquiló la Casa Amarilla donde instaló su taller porque la habitación del Hotel Carrel le quedó pequeña; pintaba un óleo al día, a veces dos. La Casa Amarilla y los alrededores de Arles le sugirieron la idea de formar un grupo de artistas que pintara las maravillas a la vista en cada recodo del paisaje. Vincent escribió a Paul para que se uniera al grupo que solo tuvo dos miembros él y Paul que llegó a Arles el veinte de octubre. Apasionado por el clima, el color y las mujeres de La Martinique, Paul no encontró en Arles nada parecido. Sus temperamentos no coincidieron, el  proyecto de la colonia de pintores fracasó y la alianza terminó el veintitrés de diciembre cuando Paul abandonó la Casa Amarilla después de una agria discusión. Esa misma noche Vincent se cortó el lóbulo de la oreja derecha y lo envió a Paul envuelto en una hoja de papel…

La silla de Gauguin / 1888 / Óleo sobre lienzo, 90,5 x 72,5 cm / Museo Van Gogh,
Amsterdam / Vincent van Gogh

… Vincent fue internado en el hospital. Paul dejó Arles. Acosado por la soledad Vincent recordó que a la muerte de Charles Dickens a quien admirada desde su estancia en Londres, el pintor inglés Samuel Luke Fildes realizó un grabado, “retrato ausente”, donde aparece la silla del escritor en su estudio. El recuerdo y la admiración llevaron a Vincent a pintar las sillas donde él y Paul reposaban después de la jornada de trabajo en los alrededores o imaginaban la pintura que emprenderían al día siguiente. La silla, “retrato ausente”, de Paul es elegante con formas curvas que denotan una manera refinada de ir por el mundo, Vincent agregó libros sobre el asiento para confirmar su admiración por la inteligencia y conocimiento del arte de Paul, ratificado además por la vela encendida, un faro en la soledad que lo acosa. Desconozco cuál silla pintó Vincent primero. Me atrevo a pensar que la “ausencia” lo llevó a pintar primero la de Paul y luego la suya: una silla de madera y paja, sencilla como su naturaleza, con los objetos que lo retrataban mejor: la pipa y el tabaco sobre el asiento, los girasoles que no abandonaban su imaginario, pintaba sin cesar en sus salidas al aire libre y sobre todo, insistía para que Paul los pintara. La luz de Arles que lo cautivó desde el primer día entra por la ventana, ilumina la habitación y se hace presencia, la única en sus “retratos ausentes”…

Hechos…

… La escasez de caucho en Europa y en Estados Unidos durante los años sesenta dio lugar a la aparición del plástico que, por su versatilidad, se convirtió en la materia prima ideal para la creación de sillas con diseños prácticos y contemporáneos…

www.museomaja.com
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