Cosas 6

8 febrero, 2020 § Deja un comentario


Bairo Martinez / Transformatus VI / 127 X 52 X 40 cms. / Técnica mixta / 2018 / En exposición en el Museo Maja de Jericó hasta el 30 de marzo de 2020

Silencio

Recuerdo, hace años, el patio de la casa de mi tía Enriqueta en una de las esquinas del parque de El Poblado, en el Medellín de los años cincuenta y sesenta, rodeado de helechos y jaulas con canarios que no cesaban de trinar desde temprano en las mañanas. El trinar de los canarios no es solo melodioso, es intenso porque es un llamado de amor a la hembra y, también, un acto de prevención contra posibles depredadores. Sin embargo, los depredadores con frecuencia pueden más. Cuando el canario, a pesar de la vivacidad de su color amarillo y la alegría de su canto, cesa de trinar y el silencio lo alcanza, es porque el peligro está cerca y es posible que se encuentre en trance morir. Pero no de muerte natural. El silencio del canario, que menciono, viene desde el siglo XIX y aun antes, cuando se les utilizaba para detectar la presencia de metano y óxido de carbono, mezcla explosiva que se conoce como “grisú”*, en la explotación de minas de carbón. ¿Por qué se utilizan canarios para detectar la presencia del gas en los socavones?, fue una pregunta que se planteó con frecuencia; la respuesta es que el canario es el ser viviente más sensible a la mezcla mortífera aun cuando la presencia del gas sea de menos del uno por ciento, cuando todavía no es nocivo para los humanos y, sin embargo, el peligro de explosión es posible. Por esta razón los canarios llevan la delantera cuando de entrar en minas se trata. Se han inventado aparatos para prevenir el peligro pero, unos por poco fiables y otros por malos, no han logrado reemplazar su trinar o su silencio. En estos tiempos de tecnología se sigue utilizando una técnica con más de doscientos años para detectar el peligro en el socavón a pesar de que las jaulas clásicas presentan inconvenientes insalvables si el canario muere en el intento, puesto que su muerte, o su silencio, agota la posibilidad de detectar el peligro y es necesario, entonces, repetir la operación desde el principio: regresar a la boca del socavón, requisicionar otro canario y retornar al interior de la mina. No hace mucho, en Inglaterra, diseñaron una jaula con paredes herméticas y puerta corrediza; dos mineros entraban al socavón con un canario en la jaula; a la profundidad requerida abrían la puerta y si el canario mostraba síntomas de postración y callaba, cerraban la puerta y por medio de una válvula inyectaban oxígeno en la jaula. Si las cosas salían bien el canario revivía y quedaba listo para otra prueba. Este invento tiene mucho de económico puesto que es menos costoso detectar gases explosivos con canarios, sobre todo si se pueden utilizar varias veces. Las obras que el artista Bairo Martínez presenta en el Museo Maja de Jericó en su exposición, Orbis Terrarum, son un llamado de atención a las minas de carbón de Amagá, la tierra de sus ancestros, y sitúan a los visitantes frente al drama de la minería en general, el trinar de los canarios también se escucha hasta el silencio en las minas de cobre de Chile. En Orbis Terrarum, conmueve profundamente la jaula incrustada en un bloque de carbón. Frente a ella, no es posible ignorar el silencio del canario…

Cosas…

El libro de las cosas perdidas de John Connolly; Las cosas de Georges Perec; El sistema de los objetos de Jean Baudrillard; Casi un objeto de José Saramago. Libros trascendentales y significativos que narran las cosas y los objetos que vemos, oímos, olemos, tocamos, consumimos y en ocasiones nos llevan a rebelarnos…

Museo Maja, Jericó / Exposiciones abiertas hasta / 30 / 03 / 2020

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