Cosas 13

21 marzo, 2020 § Deja un comentario


Saúl Alvarez Lara / Esto no es una nube / Homenaje a Magritte /
/ Tinta sobre papel / 10 x 7.5 cms. / 2019 /

Setentena

Hace años las nuevas madres debían seguir una dieta de cuarenta días después del parto para recuperar fuerzas luego de nueve meses de embarazo, para alimentarse bien y alimentar al recién nacido. Era una cuarentena para limitar los movimientos de la madre y, a la vez, prepararla para el embarazo siguiente. La “dieta” como la llamaban, cuarentena no es atractivo, no impedía a la madre recibir visitas, siempre y cuando permaneciera en casa. La cuarentena de hoy, que no es una dieta, puede llegar hasta los últimos días de mayo, setenta y dos días, según las prescripciones y órdenes del Gobierno Colombiano. Esto quiere decir que iniciamos una “setentena” con limitaciones parecidas a las de las madres de antes: no salir de casa y alimentarse bien, pero con algunos agregados: hacer ejercicio, trabajar ya que la tecnología lo permite y no recibir visitas; además de recomendaciones de higiene que todo el mundo conoce o debe conocer. Aislarse. Alejarse de todo contacto físico con otros, es, según parece, la única manera para detener el virus, la “cosa”, que nos puso en “setentena”. Por mi parte la “setentena” aparece como un imposible al despertar cada mañana porque seguramente cuando sueño, no todas las noches sueño o no recuerdo lo soñado, suceden cosas que me llevan a lugares donde ocurren pero distintas. El imposible de cada mañana deja de serlo a medida que se levanta el día y, a pesar de que no he logrado situar en el tiempo y el espacio la “setentena”, las cosas de cada día: el trabajo y los objetos que me rodean toman su lugar, entonces la reclusión obligatoria se disimula. Todos los días, con una rutina de fortuna hago ejercicio, subo y bajo escaleras como si estuviera de afán, hago poses de estiramiento y otros movimientos que no sé explicar durante una hora, más o menos. Después me siento frente al computador. Evito las redes sociales y la profusión de consejos sobre lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer, sobre todo porque la mayoría son noticias falsas o ciertas, vaya uno a saber, y discursos científicos o pseudocientíficos que estimulan el morbo. Si a estas alturas de la “setentena” no lo he entendido estoy jodido. Leo los titulares de los periódicos, artículos relacionados o no con el momento, veo cortos de Chaplin que me llegan porque sigo a alguien, ojalá sea a Chaplin mismo, y también leo algunos blogs: “El lector salteado” o “Un diletante en la cocina” que llevan una suerte de bitácora de la situación y la mezclan con literatura, eso me parece bien y me procura lectura. No sé si lo saben pero llevo años escribiendo ficciones cortas y haciendo dibujos a pluma en papeles de diez por siete punto cinco centímetros que mi amigo Serge Herbiet me trajo de Barcelona, entonces me aplico a escribir y a dibujar buena parte de las horas del día. Escribo unos retratos cortos para una exposición que, si se da, llevará este título: “La otra cara del retrato” con la palabra retrato escrita al revés; y dibujo personajes quizá atormentados porque esperan algo que no sucede y eso los agita un poco. También escucho música y la repito y la repito. Las otras horas leo. Voy a citar dos frases que leí no más ayer. La primera en un texto sobre el pintor colombiano Alberto Iriarte, Mefisto, donde Santiago Londoño cita a García Márquez a propósito del empleo del tiempo del pintor: “… No ha vuelto a leer un periódico, y en sus horas de trabajo no hace más que leer y escuchar música. Pero en sus horas de ocio pinta…”. La segunda en “El hombre que camina” el libro que Franck Maubert escribió sobre la escultura de Alberto Giacometti que lleva el mismo título: “… ¿qué busca Giacometti? mostrar lo que no se ve, la cara oculta. Leer a través del retrato el hombre entero…” Así pasan los días de la “setentena”, no creo que vaya a llevar una bitácora de lo que hago, seguramente resultarán notas y retratos a la pluma en papeles pequeños, pero me seguiré lavando las manos sin salir a la calle. Todos los días lo mismo, solo que cada día distinto…  

Cosas…

… Hay cosas buenas, regulares y malas. Cuidémonos entre todos de la “cosa” contagiosa que acecha por todas partes. Es una acción de todos…

Museo Maja, Jericó / informa:

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