Treinta y uno

31 julio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Lo único cierto es que pasa. Su posible prisa. La brisa que mece su cabellera; la nada que tiene en frente; la división adornada como cortina de salón o espaldar de silla, quizá no son ciertos. No puedo asegurar que sea hombre o mujer. Tampoco que oculte su figura de miradas curiosas. Es posible que se encuentre allí por accidente. También es posible que se esconda de algún perseguidor y lo que menos desea es que lo vean, la vean. Me inclino por pensar que es mujer. Es posible que no se esconda y menos que esté allí porque trama una jugarreta a alguien cerca. El más próximo soy yo y no me ha visto. No tiene idea de que sigo su ir y venir desde el otro lado de la división; tampoco imagina que haga lo que haga voy a estar observando, vigilando, sería la palabra; hasta que decida salir, mostrarse y muy probablemente ser el personaje que espera que otros piensen que no es, porque es y nada más…

 Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Hay varias “cosas”. Una, la que todos conocen. Las que llevamos dentro son las otras…

Museo Maja de Jericó

Treinta

24 julio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Hace años cuando alguien preguntaba de dónde vienen los niños, la respuesta de los entendidos era: de París, mencionaban “La Ciudad Luz” y cerraban el tema, daban a luz. Anoche llegó, de París, Candelaria. Llegó del mismo lugar a donde, por estas mismas fechas hace cerca de cincuenta años, llegué con la expectativa de iniciar una nueva vida. Candelaria llegó ayer, viernes, para iniciar su vida, no en busca de lo desconocido que abarca todo, como yo cuando llegué allá; no, llegó de verdad. Después de una hora, quizá un poco más, vi a Candelaria. Una enfermera la llevaba en brazos y ella tenía los ojos abiertos. Callaba, miraba y de vez en cuando lloraba. Una de sus miradas se cruzó con la mía. Fue como si nos hubiéramos mirado toda la vida. Como si ya nos hubiésemos visto, como si nos conociéramos de toda la vida. Toda la vida de ella y buena parte de la mía. Candelaria llegó y empieza, igual que para mí hace casi cincuenta años una nueva vida, para ella, para sus papas, para todos nosotros. Larga vida a Candelaria, ojalá nuestras miradas se sigan cruzando así. Nos vamos a divertir…

 Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Ahí vamos… repite “la cosa” a diario. Nadie sabe para dónde vamos…

Museo Maja de Jericó

Veintinueve

17 julio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Trazar la base. Una suerte de plano urbano con calles y carreras que delimita los segmentos donde cada línea de trazos trenzados tiene origen. Trenzar trazos con tinta y pluma fina hasta dibujar el retrato es lo que sigue. Aprender las sinuosidades de las líneas y seguirlas con trazos cortos. Cada línea toma el tiempo de una pose. De cada pose resultan trazos trenzados hasta la mitad de la espalda; más largos, más cortos, con final delicado o punta levantada. Los trazos se repiten, se mezclan, arriba, abajo, a los lados, con extensión y caída propia. Cada línea de trazos trenzados tiene la posibilidad de trenzar distinto: arriba en corona, a un lado en flor, en caída libre; en cualquier lugar, las líneas no perderán su esencia de trazos trenzados en direcciones opuestas pero inseparables. La elección aquí y ahora es caída libre. El plano con calles y carreras, base de los trazos, será inmutable. La otra cara de un retrato es el resultado de trenzar trazos con tinta y pluma fina… 

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

¿… Qué necesita la “cosa” para dejar de ser “cosa”…?

Museo Maja de Jericó

Veintiocho

10 julio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Nuestra relación se limitaba al saludo, rápido y monosilábico, sin más. Conversamos porque un hecho fortuito nos obligó a hacerlo. Como vigilante, administrador o coordinador del parqueadero donde nos cruzábamos, él tenía la tarea de facilitar el flujo de vehículos en el espacio, estrecho, por donde los automóviles circulaban; hasta la noche en que un conductor o conductora, nunca se supo, dejó su vehículo obstaculizando el movimiento. Al día siguiente, cuando fui a recoger mi carro me encontré con la imposibilidad de moverlo. Ese día, mientras el dueño o la dueña del carro obstaculizador aparecía, no apareció nunca, conversé con él. Me dijo que había viajado, que hablaba varios idiomas y que le gustaba sentarse en el taburete de cuero recostado contra el marco del portón del parqueadero. A partir de ese día nos alegramos cada vez que nos vimos. Cuando llegaron los confinamientos y dejé de verlo lo eché de menos y deseé que hubiera pasado la coyuntura con bien. Hace poco, volví a verlo, en otro lugar pero también sentado en un taburete de cuero recostado contra la puerta de un almacén de cachivaches. Estaba igual, sonriente y conversador, ni el tiempo ni el confinamiento le habían hecho mella, incluso el sombrero que seguía siendo el mismo, desde la primera vez, estaba en su lugar como si en ningún momento se lo hubiera quitado…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Qué “cosa”, a veces cerca, a veces lejos. Pero ahí…

Museo Maja de Jericó

Veintisiete

3 julio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Primero fue Hal, con figura de computador, el androide que dominó en “2001 Odisea del espacio”. Luego vino C-3PO uno de los androides de “La guerra de las Galaxias”. El que vi hoy con aire de “androide de bien” de la segunda mitad del siglo XXI, no protagonizó ninguna película, iba por un pasillo con apariencia de nave espacial… En el 2051, algunos humanos al nacer serán aumentados. Les será implantada en el cerebro una partícula, que cambiará de precio según la profesión, talento, habilidad o ambiciones de poder que los progenitores, con capacidad económica y partícula, deseen para el recién nacido. Ellos serán los “androides de bien” y ejercerán los privilegios que sus partículas asignen. En niveles secundarios se encontrarán aquellos que por generaciones no han tenido con qué pagar la partícula y siguen siendo humanos, el estrato más bajo de aquella sociedad, solo con acceso a oficios domésticos o no clasificados. En los primeros veinte años del siglo XXI, hoy; la mayoría de la población se puede asimilar a los humanos de treinta años después, 2051; hoy también, las “gentes de bien”, sin partícula, saben que el poder se compra a precios descomunales o, de cualquier manera… pero se compra, y ejercen como lo harán los “androides de bien”, con partícula, en la segunda mitad de siglo ¿será posible…?

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Ni con segundas dosis la “cosa” cede…

Museo Maja de Jericó

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