Veintiséis

26 junio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Fui tras él hasta una fila. Lo había seguido entre estanterías, pasillos, gentes que vienen en sentido contrario y obstáculos que se interponen en los lugares públicos; hasta mascotas engalanadas como fieras. Lo primero que vi de él y llamó mi atención fue el corte en corona que grandes maestros del Renacimiento adjudicaron a los sujetos de sus retratos. Luego, después de seguir sus pasos de cerca o, según quien se interpusiera, de lejos; la corona de laurel justo al límite del corte situó al personaje entre los siglos XIII y XVII. “Il Sommo Poeta”, o su representación, recorre siete siglos después este otro infierno de multitudes, ruido, lluvia, calor, consumo y tapabocas. Lo seguí entre el gentío, parecíamos en tránsito por la primera parte de “La Comedia”. Se cruzaba con gentes que en otras partes había visto, pero no eran ellos a quienes buscaba, su búsqueda, porque no se detenía, era precisa; alguien en particular era el objeto del recorrido; él va, yo lo sigo. Se detiene aquí o allá y yo hago lo mismo; él no me ve pero yo si lo veo. Hasta llegar a la fila donde encontró a quien buscaba, una mujer, joven, de quien solo escuché el nombre. La fila era la posibilidad de dejar la multitud, el ruido, y salir de allí al escalón siguiente. Entonces, lo mismo que su primer acompañante, no lo vi más, no lo seguí más… 

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… La “cosa” ya es otra “cosa”. El paro también…

Museo Maja de Jericó

Veinticinco

19 junio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

La vi de lejos. Lo primero que vino a mis ojos de buscador de la otra cara del retrato fue una guitarra; un estuche de guitarra abandonado, sin dueño y recostado contra el espaldar del sofá. Extraño me pareció porque la gente pasaba cerca y a nadie parecía preocuparle el estuche. Me voy a sentar a su lado, en el puesto del dueño, y los pasantes creerán que soy yo quien la cuida, me dije. A medida que me acercaba la guitarra se convertía en mujer. Mujer de pelo negro, largo, liso y brillante; era el brillo, precisamente, la causa del efecto volumen que suponía el espesor del estuche. No alcancé a sentarme en el espacio libre al lado del estuche, de la mujer, porque un hombre con sombrero de cantante de tango ocupó el lugar libre. Recordé entonces una historia de hace años: …un conocido, amigo de aquellos años de despreocupación total, músico en ciernes y bailarín consumado, decía que su empaque musical le venía porque su familia había sido muy pobre y él, de pequeño, dormía en el estuche de la guitarra de su padre serenatero. De ahí, agregaba con orgullo, mi empaque musical…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… La “cosa” aguanta, hasta segundas dosis. El paro seguirá ahí, si no en las calles, en la memoria…

Museo Maja de Jericó

Veinticuatro

12 junio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Es medio día en una concurrida calle peatonal. La araña en alambre engarzada en la cabeza del hombre llama la atención de los pasantes. Distingo su voz entre el gentío. ¡Aquí está… la araña en alambre, relajadora cerebral, estimuladora de la imaginación, propiciadora de ideas! Gritaba el hombre. ¡… Sencilla de manipular, solo tienen que tomarla por el manillar con la mano derecha, si son diestros, o la izquierda, si son zurdos, y colocarla en la cabeza! … Así: agarran la araña, la aplican en su cabeza y con una pequeña, muy pequeña presión, hacen girar la mano en el sentido de las manecillas del reloj; ¡cinco minutos cada día, solo cinco minutos…! Y la imaginación y las ideas despertarán… Lo mejor es que pasados algunos días quienes hagan este sencillo ejercicio serán mujeres y hombres desbordantes de iniciativas brillantes. ¡Aquí está! El hombre levanta la araña en alambre para que todos la vean… ¡No les costará cinco, ni diez, ni quince mil pesos… se la pueden llevar por solo mil pesitos…! y si quieren dos: una para usted y otra para su mujer, se las entrego por los mismos mil pesitos. ¡Señoras y señores! bienvenidos al mundo de la imaginación y las ideas… ¡No se amontonen!, ¡No se amontonen…! ¡Para todos hay…!    

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… La “cosa”, el paro … El paro, la “cosa”… La “cosa”, el paro … El paro, la “cosa”… Ahí vamos…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Veintitrés

5 junio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Fui tras ella porque me recordó a otra mujer de quien conocí su voz y algunas fotografías. Se llamaba Eleonora. Así la llamaron cuando nació, pero cuando su voz sacó la cara por ella cambió Eleonora Fagan por Billie Holliday. Fue entonces cuando la conocí, ya había cambiado su nombre porque era más fácil de recordar. La conocí, la escuché, una noche en casa de amigos cuando su voz particular con brillos tenues cantaba canciones del jazz negro americano de los años cuarenta. Billie murió en mil novecientos cincuenta y nueve, tenía poco más de cincuenta años. La mujer, unos metros delante de mi por aquella calle soleada no tenía la figura de Billie, menos aun podía ser ella y si se lo preguntara era posible que no la conociera, pero algo en ella me recordó a Billie cuando canta “Body and Soul” o “Lady sings the blues”. Seguí a la mujer. A medida que avanzaba o esperaba que el semáforo cambiara, yo seguía sus pasos. Hasta que un pasante se interpuso y luego otro y otro. La perdí de vista pero la voz de Billie quedó en mis oídos como aquella primera vez hace algunos años…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… La “cosa” no para ni con vacuna, el paro tampoco y con razón…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

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