Veintidós

29 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Mientras la mano sube y baja, sube y baja, él cierra los ojos y abre la boca para respirar. No respira por la nariz, respira por la boca. Cierra la boca y abre los ojos con la esperanza de ver su número en la pantalla electrónica. No lo ve. De nuevo la mano a la cabeza, al pelo, peina, despeina y espera. Repite movimientos, siempre en mismo el orden. Solo una vez, cuando aun tenía la mano sobre la cabeza, respiró por la nariz. A pesar de todo parece tranquilo. No desespera, no mira a lado y lado para ver si hay otros en las mismas circunstancias; espera sin mover músculos distintos a los del brazo, a los que activan la respiración, a los que abren o cierran ojos y boca. Entre movimientos de manos, ojos y boca, el cuerpo en receso, como si no fuera con él, está, seguramente, a punto de protestar, pero no protesta. Definitivamente es un hombre tranquilo. ¿Hasta cuándo?, por ahora la mano peina, despeina y espera ¿hasta cuándo?… 

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… “Cosa” y paro ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Veintiuno

22 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

El pelo largo del pasajero en el puesto de adelante es el resultado de una apuesta con un amigo. Una apuesta sencilla: el primero que se corte el pelo, siquiera las puntas, pierde. Uno pensó que ganaría y el otro, pensó lo mismo. Han transcurrido más de cinco años desde la noche en que hicieron el pacto porque una muchachita, que ya se fue con un man que vino de otra parte, les dijo que el que ganara sería su amor de por vida. Tal vez, ella sospechó, como los apostadores, que la cosa no iba a durar y que cualquiera estaba bien, los dos le gustaban. Todo se complicó tres años después de lanzada la apuesta, cuando uno propuso al otro que se cortaran el pelo. La muchachita estaba presente y se opuso al arreglo, incluso llegó a insinuar al oído de uno que esperara a que el otro cayera dormido y lo mismo insinuó al otro; cuando uno de ellos se durmiera, no le cortaría la cabeza como Judith a Holofernes, le cortaría solo el pelo y declararía ganador al otro. Pero nadie durmió esa noche. Cansada de esperar la muchachita se fue con el man que vino de otra parte. Por lo visto, aun hoy, la apuesta sigue…  

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… La “cosa” no para y el paro tampoco…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Veinte

15 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

La sorpresa fue mayor cuando ocupé el puesto detrás del pasajero que, a primera vista, parecía natural en horas pico; pero desde allí su figura fue la de un habitante de La Ciudad Prohibida, quizá un actor del Teatro Chino, un calígrafo, o un artesano del papel en algún molino cercano al lugar donde subí al bus porque él también, era evidente, llevaba poco tiempo en su puesto. La gorra y la chaqueta del mismo material parecían sacados de una pintura del realismo socialista de las épocas del Gran Timonel. La trenza apretada y estrecha que, a primera vista, salía de la gorra y desaparecía entre el cuello de la chaqueta podía ser la de un calígrafo, acuarelista, con ojos y pulso para definir el trazo preciso o aguado. Lo imaginé en posición de loto frente a una hoja extendida en el piso. Al pincel y con movimientos amplios, trazaba perfiles y gruesos de un pictograma clásico. Cheng, podría ser su nombre, no se movió durante todo el trayecto, unas diez paradas. Cuando llegó a su destino alcancé a ver bajo su brazo el estuche nacarado con los pinceles y tintas del calígrafo y un rollo de papel que, por el borde irregular, parecía hecho a mano…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Y la “cosa” ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Diecinueve

8 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Por allá, por aquí; por este lado, por el otro; mujer, hombre, divinidad; con cara, sin ella. ¿Quién es? No lo sé y tampoco lo voy a saber porque una suerte de imán escondido hace girar la figura en la misma dirección que yo lo hago y no alcanzo a ver su cara. Es, me dije, una jugarreta de alguien que mide mis movimientos, los adivina y cuando el intento por ponerme frente a la figura está bien encauzado, me evita y gira. Cuando caí en la cuenta quise hacerlo sin advertir mi intención a quien estuviera del otro lado. Sucedió así: amagué ir a la derecha pero súbitamente lo hice a la izquierda. La primera vez por poco me encuentro frente a frente con lo que fuera: hombre, mujer, divinidad, tótem. La segunda vez no logré pasar del otro lado. Estaba a punto de iniciar el tercer intento cuando una voz metálica anunció: ¡Si quiere seguir jugando coloque una moneda en la ranura, si logra colocarse en frente ganará el premio del día! ¡La moneda en la ranura! ¿Listo?…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Ni el “paro” para la “cosa”… 

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Dieciocho

1 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Hay que levantarse temprano para ir de pesca. Vicente es pescador. Tal vez sea mejor decir: fue pescador. ¿Por qué? Porque al medio día no es hora para ir de pesca. Si así fuera, a esa hora iría por la ladera de la montaña, bordeando la quebrada hasta el remanso que interrumpe la corriente; porque es allí donde las hembras desovan y nacen los alevinos. Si fuera a pescar llevaría equipo: la caña, la caja con anzuelos y carnadas, el morral con el fiambre porque no sabe cocinar y menos aun en el monte donde tiene que hacer hoguera, limpiar el pescado y vigilar que se cocine bien, pues, Vicente, como pescador que se respeta, sabe que cualquier hora es buena para regresar pero no sabe cuándo. Si fuera a pescar no iría en el bus del medio día sin equipo, pero con el sombrero de los amaneceres fríos, quebrada arriba, y las truchas esquivas, cuando había, como si fueran las últimas. Pero esos eran otros tiempos…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Que cuando la “cosa” pase quedaremos como sobrado de “cosa”, dicen por ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

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