Cinco

30 enero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

La barba y las gafas no ocultan su identidad “disneyciana”. Ni siquiera la incipiente calvicie, disimulada por el corte casi a ras, logra alejar la imagen del ratón convertido en personaje de fama. En la falta de la mitad del añadido que lo identifica con el personaje está el drama. Toma tiempo caer en la cuenta. Como ocurre en las ciudades super pobladas las salas de espera obran como punto de encuentro aunque nadie hable con nadie y tampoco nadie mire a nadie porque se supone que estamos allí por lo mismo. Conocer al otro o entablar conversación es llover sobre mojado. El personaje, Miguel debe ser su nombre, Mikey para los cercanos, estaba allí cuando ocupe la banca tras él. Lo hice sin intención alguna, por eso me tomó algún tiempo notarlo, sin embargo cuando lo hice ya no fue posible, para mí, evitar mirarlo. Para él, esconder la angustia que le causaba la ausencia del apéndice era el drama. Los ojos llorosos detrás de las gafas, la boca escondida, la nariz como la del ratón, las orejas expandidas a la espera de escuchar un llamado lo delataban. Entonces descubrí la razón de su presencia allí, esperaba reponer el apéndice perdido…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Y la “cosa” ahí, distinta, dicen, pero ahí…

El número 10 de Ficción La Revista circula ya. (Click aquí)

Cuatro

23 enero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

No es malabarista pero sostiene el celular con una mano y después con la otra, lo pasa de un lado al otro por encima de la cabeza y habla sin parar al ritmo de los malabares. Como no alcanzo a escuchar su voz imagino que hablar es como una avalancha interior que no permite interrupciones, sin embargo, los malabares con el aparato tienen poco que ver con la necesidad de acallar, todo lo contrario. Los malabares son una necesidad; quien la sufre, de verdad, siente la obligación de reflejar con alguna parte de su cuerpo, brazos, manos, cabeza, piernas, incluso ojos, los movimientos que inventa en el momento mismo en que los inventa para que quien lo escucha claudique. En este caso particular, como todo es dicho a distancia, el malabarista se puede permitir la libertad de exagerar los malabares porque al hacerlo su voz se hace aun más convincente y sus palabras, por supuesto, ganan en credibilidad. Podría decir cualquier cosa y la fuerza del malabar le adjudica el peso suficiente para que parezca una verdad de a puño…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Que se sepa, la “cosa” es cepa mutante…

El número 10 de Ficción La Revista circula mañana. (Click aquí)

Tres

16 enero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Son dos. Dos en uno. Llegaron a la mesa vecina mientras yo estaba concentrado en otra cosa. Cuando trajeron la bebida de frutos rojos a mi mesa reparé en ellos. El mesero trajo la tisana con un reloj de arena y dijo: espere que la arenilla pase, es el tiempo necesario para que la bebida esté en el punto perfecto. Mientras la arenilla pasaba vi la gorra negra de beisbolista. Pensé que su dueña la llevaba al revés; pero no, eran dos en uno, hombre y mujer unidos por una gorra negra de beisbolista; tan unidos que la visera alcazaba para los dos. El reloj de arena no había llegado aun a la mitad cuando, con un movimiento sutil, el cuerpo del hombre se inclinó hacia el de la mujer. Esperé unos segundos. Ya había pasado un poco más de la mitad de la arenilla y la evidencia de una conversación apareció. Le decía algo en voz baja, una amenaza, un secreto o quizá le murmuraba una declaración. Cualquier posibilidad era válida. El reloj de arena terminó su curso y la tisana estaba en su punto, como la pareja de la mesa vecina que, en ese momento, partió brazo entre brazo sin saber que yo sabía que solo tenían una gorra para los dos…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Y la “cosa” ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Dos

9 enero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Es joven, la gorra de cuero verde, desteñido, con textura, y la camiseta azul oscura, también desteñida, no determinan su edad, pero es joven. Supuse que por el corte de pelo en cresta había pasado por la silla del peluquero aquel mismo día, si no, el día anterior. Imaginé que el peluquero, seguidor de la moda, no preguntó si quería corte con cresta o no, simplemente cortó. En esos casos nadie duda qué es lo que el cliente busca. Recordé la última vez que fui al salón donde la mujer que me corta el pelo me preguntó al sentarme en la silla si quería corte con cresta. La miré en el reflejo del espejo tan ancho como el salón y dudé. Me hubiera afeitado los costados de la cabeza y dudé aun más; me imaginé con la cresta de “El último de los mohicanos”, la novela de James Cooper; o como Arturo Vidal el futbolista chileno. A pesar de que la duda era evidente, la peluquera insistió. Me mantuve en la duda. En cambio el vecino delante de mí no dudó y ahora supongo que cada vez que cierra los ojos, presiente la cresta arisca como la de un gallo de pelea y para que no se escape la protege con la gorra…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Y la “cosa” ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Uno

2 enero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Faltan entre cinco y diez minutos para las diez, que podrían ser de la mañana o de la noche, quizá de la noche porque el hombre, seguramente profesional independiente, se toma el cuello con fuerza como si le doliera. Está cansado. No es un hombre mayor a pesar del poco pelo, y podría llamarse Luis Efe, es posible que lo llamen Lucho. Es posible también que la hora sea otra, que su reloj no funcione y que, a media mañana, muestre los rastros de fatiga que, en los de su familia, comienzan por el cuello. Los ojos le pesan; quisiera cerrarlos, pensar en otra cosa, creer que está en otra parte pero la parte baja del cerebro no lo deja, duele, fastidia. Lucho es trabajador desde siempre, no recuerda un momento de su vida sin obligación: primero por unos, los que no eran de él; después por los otros, los de él; y entre unos y otros se fue quedando calvo, los ojos pesaron, los párpados cayeron y si algún conocido de antes apareciera ahora, seguramente se encontraría con que lo único reconocible en él es el dolor en el cuello que no lo abandona…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Y la “cosa” ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

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