Cosas 46

24 octubre, 2020 § Deja un comentario

Luz

A una hora imprecisa se apagó la luz. Como dicen aquí y en todas partes: se fue la luz. A pesar de la hora, mañanera, quedamos a oscuras. Aquello que hubiera sido una suerte de aventura semejante a las que imaginábamos cuando éramos niños y la luz se iba en la ciudad, en el barrio o solo en nuestra casa por falta de pago, se presentó como un problema sin solución. Lo primero que vino a la memoria, fueron aquellos años. Después vino la certeza de que estábamos aislados del mundo. Sin luz, sin computador, sin internet, sin televisión, sin radio, sin datos, todo apagado y con el mundo por allá lejos. Inaccesible. También dejaron de funcionar la cafetera, la lavadora, la nevera, el teléfono y todos los electrodomésticos. Aislados. ¿Qué hacer? Mirar el paisaje, aprender el contorno de las montañas y los árboles que se distinguen por los tonos de verde. Seguir las nubes cambiantes del cielo y esperar que sus formas, nuevas a cada segundo, sugieran un número, un sombrero, un instante. Sin conexión con el mundo el tiempo es lento, la fatiga no; hay que hacer algo, es necesario hacer algo. ¿Leer? Tengo libros cerca y cualquiera de ellos abriría un mundo que a diferencia del cercano y llamado real, pero aislado, propondría partir, salir, entrar en lugares donde la luz eléctrica no se va. Hace algún tiempo hice una fotografía, un retrato, algo que en lenguaje contemporáneo se conoce como un, o una, “selfie”. Mi sombra desde la cabeza hasta los hombros proyectada, por la luz de varios bombillos, sobre una pared blanca donde el único accidente es el interruptor de luz. La sombra toma forma sobre la pared de manera que el interruptor se encuentre en lugar de ojos, nariz y boca. Hice la “selfie” y escribí un texto relacionado con la acción de autorretratarse, tan de moda en estos tiempos donde la necesidad de representación se impone. Recuerdo esa imagen y me encuentro con que la luz eléctrica se fue, el mundo más allá de las montañas quedó aislado, nada prende y ni siquiera puedo tomar una ducha porque el agua caliente se debe a la electricidad y el agua fría es para la matas, se me ocurre que si en el momento de aquella “selfie” hubiera sentido el impulso de apagar el interruptor en el centro de mi cabeza ella no hubiera existido y la oscuridad confirmaría que sin luz eléctrica poco queda. ¿Y las pilas?, ¿qué pasó con las pilas?, ¿no tiene? se preguntarán algunos…

Cosas…

… ¿Será que la “cosa”, como la luz, se irá sin avisar?, ¿será que tiene pilas…?

“La otra cara del retrato” está en The Gallery at Divas / @thegalleryatdivas

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