Silla 38

21 septiembre, 2019 § Deja un comentario

… “Invierta la imagen: nada de más, nada distinto, nada”…

Nada distinto

“El imperio de los signos” es el título de un libro de Roland Barthes donde el signo, en el país del dibujo y la escritura con pincel, es el centro. “… El lugar del signo en este libro, escribe Roland Barthes, no está en el arte ni en el folclor y tampoco en la civilización. Está, continúa, en la calle, el almacén, el teatro, la cortesía, los jardines, incluso en la violencia; también en algunos gestos, poemas o alimentos; pero sobre todo está en las expresiones, las miradas, y los pinceles con los que todo esto se dibuja pero no se escribe…” La escritura convertida en dibujo. Entre las páginas sesenta y cuatro y, sesenta y cinco, en doble página, se encuentra la fotografía de un pasillo interior con ventanas, a la izquierda del lector, divididas por recuadros de marco pequeño tapizados con papel de arroz; a la derecha puertas corredizas que miran al salón principal. A pesar de que la fotografía es en blanco y negro, el piso y el techo de madera, con incrustaciones preciosas, asumen la perspectiva. Al pie de la fotografía, una frase escrita a mano: “Invierta la imagen: nada de más, nada distinto, nada”. La primera vez que tuve el libro en mis manos hice lo que indicaba la nota al margen, le di vuelta y me encontré con el mismo pasillo, la misma luz y la misma imagen; el techo tomó el lugar del piso, el piso invertido era ahora techo y los ventanales y puertas en lados opuestos pero en su lugar. La sensación de encontrarme en el pasillo con la posibilidad ir y volver sin moverme de mi puesto de lector fue trastocante. El pasillo era pasillo al derecho y al revés. La frase al pie de la imagen da cuenta de la sutileza japonesa que, con base en pictogramas, símbolos, escritura, dibujos, líneas, luz, representa todo y nada a la vez. Hace poco entré por primera vez, después de años, en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes de Medellín. Estaban en plena labor de restauración, sin embargo fue posible recorrer los primeros salones y también admirar la belleza estancada en el tiempo de ese edificio. Desde una de las dos poltronas de cuero blanco que había por allí, admiré, presentí el tiempo y al levantarme, seguramente por una costumbre ya enraizada, tomé una fotografía de la poltrona; la combinación con el piso en baldosa verde y gris agua era especial. Esa misma noche mientras miraba la fotografía en mi casa, un movimiento inesperado la hizo girar ciento ochenta grados y me encontré frente a la poltrona del Palacio de Bellas Artes al revés y sin embargo, igual. La sensación trastocante que encontré en el pasillo de “El imperio de los signos” al derecho y al revés volvió. Se me ocurrió entonces que podía confirmar que los objetos, las imágenes o las imágenes-objetos, llevan en ellos su derecho y su revés, su aquí y su allá. Todo igual, nada distinto…

Hechos…

… Frank Owen Gehry creó una silla con ondulaciones hacia adelante y hacia atrás llamada “Wiggle side” o “Silla ondulada” por su base entretejida con tiras de cartón y madera para mayor consistencia. Fue producida industrialmente pero su precio la sacó demasiado pronto del mercado…

Museo Maja de Jericó. Exposiciones. Hasta el 25 / 09 / 2019

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