Silla 2

12 enero, 2019 § Deja un comentario

… Hay sillas en la paz, la guerra, el amor, la desidia, el compromiso, el hambre, la furia o la soledad; sin excepción cada una lleva indeleble la huella de una historia o de un encuentro. La Marginalia narrará los encuentros con aquellas que se atraviesan, están o solo esperan… 

Se desmorona

Nadie puede sentarse en ella porque se desmorona, decían. Sin embargo durante años estuvo cerca. En los primeros tiempos su puesto fue un lugar visible al lado de los sillones, era como una silla de acompañante, un estrapontin, donde nadie podía sentarse porque el solo intento de hacerlo levantaba las voces de los presentes: “…no, no se siente ahí, esa silla se desmorona…” El único que logró ocuparla fue un muñeco de año viejo, relleno de paja, llegado un treinta y uno de diciembre de La calle de la Madera en Rionegro donde los exhiben y allí se quedó, rígido por la falta de articulaciones, hasta marzo o abril. Año viejo fue testigo mudo y quieto del día a día hasta que cansados de su presencia lo plegamos por la fuerza y lo mandamos a la basura. Si bien se salvó de la quema la noche de año viejo no se salvó de la basura algunos meses después. La silla entonces, volvió a su función original: estrapontin sin ocupante. No tengo memoria de cuando decidimos pintarla de rosado, tal vez para hacerla más visible y al mismo tiempo destacar su posibilidad de desmoronamiento; sin embargo, el tiempo que puede con todo, pasa y está, a la vez, hizo que se diluyera y ya nadie intentara ocuparla, se diluyó tanto que su figura no dejó rastro y cuando llegó la hora de la reforma, una hecatombe indescriptible, desapareció. Nada es eterno y cuando la hecatombe pasó, una reforma es como un terremoto o dos incendios, la silla reapareció maltrecha después de meses de arrume en bodega bajo enseres, como ella, recuperados de la catástrofe. La encontré maltrecha camino de la desaparición y ya, sin disimulo, dejando ver la posibilidad de desmoronarse en cualquier momento…

Hechos. En el siglo XVI la silla se convierte en mueble de uso común, aparecen entonces sillas o taburetes con asiento de paja o rejilla…

© Saúl Álvarez Lara / 2019

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