Memoria

4 agosto, 2018 § Deja un comentario

El vínculo entre el ebanista, el fotógrafo, los útiles y la luz dio lugar a la exposición de retratos de Leonardo Tobón por Carlos Tobón que el Museo Maja de Jericó inaugura hoy sábado 4 de agosto y estará abierta al público hasta finales de septiembre.


Leonardo Tobón era ebanista, un oficio que tiene con la madera, con sus vetas, con su dureza o su fragilidad, con sus caprichos y virtudes, un vínculo que se aprende con paciencia, pulso e imaginación: los útiles. El ebanista comprende que la madera sugiere dónde trazar una curva, dónde hendir una talla, dónde precisar una medida, dónde aplicar el pegamento. Cuando la unión entre ebanista y útil se revela, el equilibrio entre proporción y forma aparece en las molduras, en los arabescos, en las uniones, en los detalles donde la madera expresa su esencia.
Carlos Tobón es fotógrafo, hijo de Leonardo, el noveno entre doce hermanos. El fotógrafo intuye la relación entre talento y materia, ebanista y madera; domina la voluptuosidad de la luz y con ella define, compone, crea forma y espacio, encuentra el equilibrio entre presencia y ausencia, luz y sombra; y con los útiles, vehículo de unión, aporta un ángulo inesperado: el tiempo, el paso del tiempo; de esa evidencia, surge la Memoria y en ella, ebanista y útiles, madera y objetos, recuerdos y vivencias, se cruzan en el claroscuro donde la penumbra insinúa y la luz modela…


… El claroscuro es una técnica pictórica. Los artistas que la practican acentúan luces y sombras para resaltar o difuminar volúmenes y formas con el objeto de incitar la representación. Ugo da Capri, grabador italiano, fue el primero en utilizarlo en sus xilografías a comienzos del siglo XVI. En los años siguientes la técnica evolucionó entre los pintores flamencos e italianos y tuvo practicantes tan destacados como Peter Paul Rubens, Rembrandt van Rijn, Diego Velázquez o José de Ribera, quienes con mayor o menor intensidad conocieron y siguieron de cerca la obra del mayor pintor del claroscuro: Michelangelo Merisi da Caravaggio.
Durante un reciente viaje a Europa para fotografiar algunas obras del maestro Gregorio Cuartas en colecciones europeas, Carlos Tobón se cruzó en los Museos parisinos con los pintores del claroscuro y presintió en la expresión del tiempo, del espacio, de la luz y la sombra de sus obras, una visión cercana a la Memoria que los útiles de Leonardo, su padre ebanista, representaban para él…


… Entre las sutilezas de la sombra que propone y la luz que define, entre claros y oscuros, en la representación de cada útil, Carlos construye el retrato de Leonardo: la piedra de amolar que devuelve a la luz el aceite utilizado para afinar su uso; la cera de abeja en bloque para hidratar el metal; los formones prestos para tallar una nueva forma; el cepillo cóncavo y convexo según la curvatura del modelo o la veta de la madera; la plomada, precisa, estilizada; los moldes con expresión de arte cubista; las brocas, inevitables y brillantes; las fresas, flores abiertas a la luz; los triscadores para torcer a uno y otro lado los filos dentados del serrucho; los compases exactos en la medida y en el arco; la hazuela con rastros de tiempo como segunda piel; los gramiles, marcadores de paralelas infinitas; el esmeril, las prensas, el mazo; todos, útiles que narran, a la manera del claroscuro, el retrato del ebanista…


… Los útiles, representación del ebanista que les infundió vida, evocan la admiración, el respeto, el amor y los recuerdos que se cruzan en las esquinas de la Memoria. Frente a ellos se escucha la carpintería en acción, el murmullo del cepillo al acariciar la curva; el aroma penetrante de la cola o del tapón para curar heridas y teñir la madera; el aroma del aserrín que se acumula en los rincones. La Memoria estimula la unión entre el ebanista, el útil y la luz. Leonardo Tobón vive en la Memoria de Carlos Tobón, el retratista…


Argumento.
Un retrato va más allá de la imagen, dice el fotógrafo. Si no, es una fotografía, insiste… Así comienza la historia…
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior de la obra Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas Graham Greene apuntaba tramas y diálogos para sus novelas o divagaba sobre política y cine en las márgenes de los libros que tenía a mano…

© Saúl Álvarez Lara / 2018

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