Reescribir

7 julio, 2018 § 1 comentario

Una calle, una esquina, un conocido, escritor de oficio; conversamos de esto y lo otro hasta que la pregunta inevitable se mezcló en la conversación: ¿…y qué estás escribiendo? Su respuesta fue, me pareció, evasiva: nada, dijo, estoy reescribiendo. Supuse que no quería tocar el tema, dijimos dos o tres banalidades más y nos despedimos. Si alguien me preguntara hoy qué estoy escribiendo mi respuesta sería igual a la del escritor aquel. Hay días en los que solo escarbo; por los vericuetos de la computadora, escarbo. En ocasiones encuentro textos que no recuerdo; los releo, los corrijo, les quito o les agrego y luego con el mismo nombre o con otro los cambio de carpeta con la esperanza de no olvidarlos otra vez. Reescribo. Los dos fragmentos que siguen hacen parte de una historia que se quedó ahí, trunca, más allá del punto final no hay más, ignoro la razón, ¿un bache?, ¿otra historia?, ¿el final? No lo sé. Nadie lo sabe…


1.
Vi la noticia en una hoja del periódico que volaba al azar del viento entre los bancos del parque donde voy a caminar para despejar las ideas varias veces en la semana y en ocasiones varias veces el mismo día. Era la hoja de las noticias nacionales y tenía fecha del día anterior, de eso solo me vine a dar cuenta después de leer el final la noticia. Como siempre, el titular del periódico en un intento por hacer que el suceso no pasara desapercibido había tomado una forma que me pareció exagerada: “La ciudad se viste de luto por la muerte de un Padre de la Patria”. Debajo de la fotografía del Padre de la Patria en uno de los momentos cumbres de su vida social y política, un pie de foto señalaba el momento en el cual era condecorado por el Presidente de La República por servicios a la comunidad. El texto del artículo narraba aspectos generales de su vida y ponía muy presente su entrega a la comunidad, su desapego, su interés por ayudar todas las causas y la labor desinteresada que había llevado a cabo durante su paso por el Gobierno Nacional, donde ocupó varios ministerios: Su vida pública transparente, escribió el autor de la nota, fue un ejemplo para todos con realizaciones en gobiernos de todas las tendencias. Al final del artículo, en cuatro renglones, aparecía la causa de la muerte, según el periódico: después de gozar de perfecta salud el Padre de la Patria había muerto en su cama víctima de un dolor súbito; en ese momento estaba acompañado de su única hija y el esposo de ésta. La nota estaba firmada por un periodista identificado por las iniciales GJG. Nunca conocí al mencionado Padre de la Patria, nunca lo tuve cerca, es más, no sabía que un hombre con realizaciones tan importantes por el bien de la comunidad existiera y que la comunidad siguiera igual. No sé que fue lo que me llevó a leer tan detenidamente la nota, tal vez la necesidad de sacarme de la cabeza unas cucarachas que me estaban rondando desde la noche anterior con relación a esa sensación de encontrarme en el lugar equivocado que me atormentaba pero, como siempre sucedía, acabé resignado esperando que la paciencia tomara el lugar de las angustias, doblé la hoja del periódico en ocho y la guardé, no se por  qué, en el morral que llevo a todas partes cargado con objetos de primera necesidad, libretas con garabatos dibujados o escritos y plumas. Salí del parque y caminé por la peatonal que desemboca, después de varias cuadras, en una avenida de cuatro vías en un solo sentido. Me detuve a mirar las vitrinas de los almacenes donde se encontraba la ropa de última moda, me di cuenta de que en las vitrinas podía hacer que mi reflejo se mezclara con los artículos exhibidos, era como pasar al otro lado del espejo. Pasé un tiempo concentrado en el juego de mezclar mis ojos con los de las caras que aparecían en los afiches publicitarios, hice que mi mano izquierda tomara el lugar de otra mano en una foto y me divertía, había olvidado las cucarachas que me rondaban cuando estaba en el parque, sin embargo el artículo sobre la muerte del Padre de la Patria iba y venía en el juego de reflejos.

2.

Al Padre de la Patria lo mataron a las once y treinta y cinco de la noche, dijo GJG, como firmaba sus artículos, el periodista autor de la nota que había aparecido el día anterior anunciando su muerte. Lo envenenaron. Hizo una pausa para terminar el vaso de cerveza que tenía en frente y agregó que la duda le había nacido en el entierro, al que había asistido ese mismo día, al ver la pobreza de la ceremonia en donde destacaban algunos ramos y coronas. Su hija única y su yerno parecían tristes, pero más bien parecía que desearan el final rápido de la ceremonia. Los observé todo el tiempo, continuó GJG. Aunque lo importante ahora es el titular sensacional, decidí investigar en los archivos del periódico sobre la hija y su esposo. Esperé que terminara la ceremonia, pedí al fotógrafo que hiciera tomas de la nave principal de la iglesia y si se presentaba la oportunidad, hiciera fotos de la hija y el marido. GJG pidió otra cerveza y dejó en suspenso su historia mientras llegaba el nuevo vaso rebosante de espuma; era evidente que gozaba del momento y mientras su auditorio, compuesto por el barman, a la vez dueño del bar, y otro parroquiano que parecía esperar hasta que GJG terminara de narrar el suceso del día, llegó el nuevo vaso de cerveza y GJG mirando a través del líquido su reflejo en el espejo del frente dijo: la cosa es seria, imaginen que después de la ceremonia de cremación a la que no asistió nadie, solo yo a cierta distancia, me fui para el periódico en la moto del fotógrafo para llegar más rápido, casi no encuentro a la encargada del archivo, le pedí la llave y le dije que no dejara que nadie me interrumpiera, que necesitaba investigar datos para un artículo que debía salir al día siguiente y no tenía tiempo para perder hablando con nadie…


… Llegué a la conclusión de que si había algo de ellos, los parientes del Padre de la Patria, lo encontraría por los alrededores de los años noventa, noventa y cinco; levanté el polvo de los últimos veinte años, escudriñe todos los sobres, cada uno dedicado a un mes de su respectivo año, llenos de fotografías, de recortes y notas, me encontré con fotos de expresidentes abrazados con amigos que ahora son enemigos, a pesar de que para esa época, sabíamos que esos amigos eran enemigos de todo el mundo; actrices de televisión buscando un pantallazo aunque fuera pequeño; fotos de futbolistas. También había fotos del Padre de la Patria en diversos actos y abrazado con los amigos que ahora son enemigos públicos. En una de ellas aparecía con la hija, muy distinta a la que estuvo en el entierro cualquiera diría que era otra, el día de su posesión en el Senado. Faltaba una hora para la entrega del artículo cuando en un sobre marcado en el año ochenta y nueve encontré la fotografía de compromiso de la hija única del Padre de la Patria, también padre en otras regiones del país y por supuesto distinta a las otras dos, y de su futuro esposo; pegada a la fotografía había una hoja escrita a máquina donde se describía la alegría de la sociedad por el compromiso; más abajo, en la misma hoja, una corta biografía del novio donde aparecía que había sido comerciante, exportador, gerente, director, asesor y miembro del gabinete de su suegro, lo que le permitió acercarse a la familia y conquistar el corazón de la joven, quien hasta ese momento lo único que había hecho era ser hija “única” de su padre. La cerveza se había terminado, GJG carraspeó y dijo, sírvenos otras cervezas que ahora viene lo mejor. Mientras el barman llenaba los vasos, GJG aprovechó para ir al baño. Cuando regresó su cerveza estaba servida. Mañana aparecerá un artículo sobre la vida y obra del Padre de la Patria, dijo, sus realizaciones, su vida política, sus alianzas y su familia; en ese punto saldrá una lista de todos sus herederos. No les voy a adelantar su contenido, agregó GJG, mañana lo sabrán. Este Padre de la Patria es, hasta ahora, el primero de este país que muere, dicen, de repente, aliviado y pobre, quizá por eso lo mataron…
Argumento. Los argumentos están en todas partes, dijo el hombre… y comenzó a narrarlos…
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior de la obra Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas Hace pocos días me enteré de que Graham Greene apuntaba en las márgenes tramas y diálogos para sus novelas o divagaba sobre política y cine…
© Saúl Álvarez Lara / 2012 / 2018

Anuncios

Etiquetado:, , , ,

§ Una respuesta a Reescribir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Reescribir en .

Meta

A %d blogueros les gusta esto: