Miedo

23 junio, 2018 § Deja un comentario

Hace años, mientras caminaba al anochecer por un sendero al borde de un cementerio en fila india con un grupo de amigos, uno de nosotros habló del miedo que le producían los cementerios y los muertos. El guía del grupo, un hombre de la región, sentenció sin detenerse desde la cabeza de la fila: “…no hay que tenerle miedo a los muertos, es a los vivos a los que hay que tenerles miedo…” y siguió caminando sin mirar atrás. Esto sucedió hace años en la espesura que bordeaba el mar Caribe por los lados de Acandí y Capurganá. Muchos años antes de aquel atardecer caribeño, en Funza, el pueblo de la Sabana de Bogotá, donde estudié una parte del bachillerato y dejé algunos años de mi primera juventud, no teníamos miedo de nada. Teníamos “culillo”. Culillo de todo. Recuerdo que decíamos: “… ¡huy! se le hizo el culo así…” cerrábamos y abríamos las yemas de los dedos de la mano y señalábamos al “culilloso”. En aquella época teníamos culillo de los exámenes de aritmética, de inglés, de geografía, de las jornadas sin recreo, del partido de fútbol con los grandes, de perder el año; teníamos culillo del infierno y del pecado y hablar con el cura cada mes para confesarnos nos producía un culillo sin igual por el tamaño de los pecados cometidos y por la penitencia que, sin duda, iba a ser mayor que los pecados. Recuerdo la imagen que adornaba una de las paredes del confesionario: era una estampa donde un hombre se debatía entre los ángeles del cielo y los diablos entre llamas del infierno, nunca supe cuál de los dos bandos se llevó al pobre hombre que por la expresión de su cara tenía un culillo enorme; recuerdo el culillo que nos producían los cuentos de terror en la oscuridad y la posibilidad de que nos olvidaran encerrados en una pieza sin poder salir de ella; pero el culillo mayor venía de la posibilidad de que alguien lo pillara a uno con culillo. Era lo peor. Luego el culillo desapareció, seguramente crecimos y llegó el miedo. El miedo viene en muchas presentaciones y se encuentra en todas partes. El miedo es una suerte de contraparte de la tranquilidad. Produce desasosiego y en la mayoría de los casos ganas de salir corriendo, el problema es que cuando esas ganas en especial aparecen nadie sabe para dónde salir corriendo. Es una de sus características: el miedo elimina toda posibilidad de discernimiento, toda posibilidad de elección y obliga a quien lo sufre a aferrarse a la primera tabla de salvación que aparece al alcance de la mano, del ojo o del oído. Las fuerzas que producen miedo tienen múltiples maneras de manifestarse: el ruido, las multitudes, los espacios abiertos o cerrados, los otros, la violencia, la inseguridad, la muerte, la vejez. Todo. Toda acción, lugar o persona que, en un momento cualquiera, entre en contacto con otro puede ser fuente de miedo, inseguridad, desconfianza y convierte al sujeto en presa fácil de salvadores de esquina, predicadores, magos, charlatanes, estafadores, mentirosos, caudillos. Hay quien dice que el miedo es un sentimiento que nos ha acompañado desde siempre. En Colombia lo hemos vivido en carne propia en veintitrés guerras civiles sin contar con la última que llegó a un acuerdo entre las partes pero no ha terminado aun. La guerra es una fuente de miedo; si la comparamos con la sociedad de consumo de hoy, la guerra es el supermercado de los miedos; en ella se encuentran todos, desde la ignorancia hasta la muerte, pasando por el dolor, la enajenación, la soledad, la persecución, el desplazamiento, el hambre, la enfermedad; la guerra viene con todos los miedos incluidos. Hemos vivido rodeados de miedos y en guerra desde muchos años antes de los años cuarenta del siglo pasado; pero si nos concentramos en la más reciente, hemos vivido rodeados de miedos desde cuando Laureano Gómez entronizó a Mariano Ospina y se inició la violencia partidaria, luego vino la guerra del narcotráfico y como resultado de las dos apareció el caudillismo con su carga de miedos; la semana pasada Álvaro Uribe, el caudillo, confirmó la entronización de Iván Duque y quedamos al borde del miedo. Quedamos, como durante mis años juveniles en el pueblo de la Sabana que mencioné, al borde del culillo. Nunca me he cruzado con elecciones donde uno de los candidatos acepte haber sido derrotado. Parece que en la arena de la politiquería la derrota no existe, todos dicen que ganaron porque recibieron más votos o porque tuvieron un número de votantes inesperado o porque su ego no se los permite. Todos ganan a pesar de que, al final, solo uno ocupa el cargo para el cual se postuló o lo postularon. Los únicos perdedores en esas contiendas son quienes votan. Se me ocurre pensar, sin embargo, que en las lecciones que acabaron de pasar en Colombia hubo un ganador. Ganó el miedo. Ganó el miedo que nos vienen inoculando en dosis medidas de mentiras, de noticias falsas, de agresiones y violencia, de grosería, de politiquería, de cinismo, de suficiencia. Ganó el miedo que obligó a un poco más diez millones a votar por un personaje que dice lo que el jefe tras bambalinas le dice que diga; ganó el miedo que obligó a más de ocho millones a votar, no porque les gustara el candidato, sino porque el otro les producía miedo; ganó el miedo que no permitió que el número de votantes que no aceptaban ni al uno ni al otro tuviera más representación. Sin contar con el número de votantes que se abstuvieron, casi igual al número de los que votaron, quizá por miedo. Ganó el miedo…
Argumento. Lo que me da miedo es tu miedo dijo el hombre… Con miedo, culillo o como quieran llamarlo comienza la historia…
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior de la obra Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas Hace pocos días me enteré de que Graham Greene apuntaba en las márgenes tramas y diálogos para sus novelas o divagaba sobre política y cine…
© Saúl Álvarez Lara / 2018

Anuncios

Etiquetado:, , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Miedo en .

Meta

A %d blogueros les gusta esto: