Diez años después de Niágara

17 febrero, 2018 § Deja un comentario

Amanece. La cámara planea sobre las cataratas del Niágara y luego baja hasta la base donde la primera luz y el agua que salpica en todos los sentidos dan forma a un arcoíris. Un hombre camina entre las rocas que bordean la corriente mientras se pregunta qué tienen las cataratas que lo atraen y lo obligan a estar allí a esa hora ¿para mostrarle los grandes que son y lo pequeño que él es?, ¿para recordarle que ellas no necesitan de nadie para ser como son y él sí? La cámara sigue al hombre que más tarde camina por las calles desiertas hasta un lugar llamado Cabañas Arcoíris. El hombre llega hasta su cabaña y se detiene en la puerta mientras busca las llaves. La cámara hace un corte al interior. Una mujer rubia, quizá desnuda, fuma recostada en la cama apenas iluminada por las primeras luces del amanecer. El crujido de pasos y llaves anuncian una presencia en el exterior, la mujer apaga el cigarrillo y simula dormir. El hombre entra en la habitación, observa el cuerpo cubierto por la sábana, la llama por su nombre: Rose… Rose…, ella no responde, simula dormir. El hombre se acuesta en la cama gemela y cierra los ojos. La cámara vuelve a la mujer que mira al hombre con desdén y se voltea para el otro lado. Ella se llama Rose Loomis, él, George Loomis, su marido, veterano de la guerra de Corea quien poco tiempo antes dejó el hospital militar donde estuvo recluido por depresión…

… La cámara hace un nuevo corte a otra pareja que llega a las Cabañas Arcoíris en luna de miel. Son los Cuttler, Polly y Ray. Deben ocupar la cabaña que los Loomis no han liberado y no van a liberar porque según Rose, su marido sigue convaleciente. Los recién llegados aceptan la explicación y toman otra cabaña. Al día siguiente en su primera excursión a las Cataratas los Cuttler descubren a Rose disimulada entre puentes, barandas y agua por todos lados, besándose con un hombre que no es su marido. Esa misma noche Rose Loomis, rubia deslumbrante, vestida con un provocador conjunto sale de su cabaña, se aproxima a un grupo que celebra en el espacio central de las Cabañas Arcoíris y pide a quien administra la música que ponga un disco en especial. George no soporta escuchar aquella música, sale de la cabaña y rompe el disco con tan mala suerte que se corta la mano. Polly es enfermera y su primera reacción es ir a la cabaña de los Loomis a curar a George. Allí se entera de cómo los Loomis se conocieron y de lo mal que van en su matrimonio. Polly no dice a George del descubrimiento de esa mañana en las cataratas…

… De nuevo un corte de cámara a una cabina telefónica donde Rose, la rubia deslumbrante, habla en voz baja con su amante. Planean matar al marido depresivo y celoso. El plan es sencillo. Rose atraerá al marido hasta un almacén de souvenirs cerca de las cataratas donde se encuentra el amante que se las ingeniará para llevarlo a las cataratas y matarlo allí mismo. Antes de salir del almacén, seguido por el marido, el amante escribe en una postal que deja a la vista de Rose: “Si todo sale bien las campanas de la torre tocarán nuestra canción”. Más tarde la canción suena en la torre y Rose asume que su amante cumplió con la misión. George no regresa esa noche ni al día siguiente. Rose anuncia su preocupación a los Cuttler. Denuncian la desaparición a la policía y la búsqueda empieza por los casilleros para turistas donde encuentran unos zapatos que Rose reconoce como los de su marido. Más tarde cuando descubren un cadáver, llevan a Rose a la morgue para identificarlo y se desmaya al verlo, los presentes creen que el muerto es George. Rose que hasta ese momento no se ha preocupado por su amante, el plan es encontrarse en otro lugar cuando el cuerpo del marido esté bien enterrado, es llevada al hospital porque no se recupera de su desmayo…

… Entonces sucede lo inesperado. Los Cuttler ocupan la cabaña que los Loomis dejaron por fin libre después de la tragedia. Esa misma noche Polly abrumada por los hechos quiere descansar temprano y se refugia en la cabaña a donde llega George Loomis, sin que nadie lo vea, ignora que ya no es su cabaña. ¿De quién era el cadáver que Rose vio en la morgue? Del amante confirma George a Polly. En ese momento George no existe, está muerto para todos. Rose sigue en el hospital. Nadie sabe que el cadáver es el de su amante. George está seguro de que Rose no dirá nada y a la primera oportunidad intentará partir, pero él, a pesar de todo, la quiere ver, va al campanario y en la urna de las solicitudes musicales pide la canción que el amante había prometido. George y Rose se encuentran en el campanario, ella intenta huir pero él la persigue hasta el último piso donde están los carillones y allí, bajo el sonido de las campanas y la canción, George estrangula a Rose con el pañuelo que llevaba al cuello. Sin embargo, la aventura no termina en el campanario, el final de Niágara es feliz para unos y doloroso para otros…

… Henry Hathaway dirigió a Marilyn Monroe y Joseph Cotten, los Loomis; y Jean Peters y Max Showalter, los Cuttler durante el verano de 1952 en Niágara, la número once de las treinta películas que Marilyn protagonizara. Fue el momento estelar de su carrera, nunca antes había tenido tanto éxito como tuvo después de esta película que la convirtió en estrella y símbolo sexual, además de ingenua, sensual y fatal. Diez años después, en el verano de 1962, Marilyn fue encontrada sin vida. Ese mismo año Andy Warhol realizó una de sus obras más importantes a partir de la fotografía de Marilyn que tomara Gene Korman para la publicidad de Niágara. Con esta obra Warhol convirtió el símbolo sexual en ícono del consumo y la cultura occidental, como hizo con la sopa Campbell’s, las latas de Coca-Cola, la caja de toallas Brillo e incluso con otras figuras públicas como Mickey Mouse, Elizabeth Taylor, Jacqueline Kennedy, Elvis Presley, John Lennon, la Reina Isabel, Michael Jackson, Muhammad Ali o incluso Mao en los primeros años setenta. Serigrafía, la técnica que utilizó Warhol para sus obras, sencilla si se la mira con ojos del siglo XXI fue una innovación, abrió la puerta al Op Art y entró en franca competencia con los expresionistas abstractos de los años cincuenta como Robert Rauschenberg, Jasper Johns o Willem de Kooning…

… Con colores planos, vivos, apoyados en formas y líneas inesperadas sin perder la identidad del sujeto, sino, proponiendo otra forma de verlo e identificarlo, los retratos de Warhol dieron, no solo a Marilyn, también a los otros sujetos, permanencia sin fin en el imaginario occidental. Las diez versiones de Marilyn, iguales pero distintas en color, composición y transparencia son la revelación de su especial belleza, sus actuaciones, sus personajes, sus desgracias e inseguridades. Siempre pensé que el lunar en la mejilla derecha, resaltado en las obras de Warhol con colores distintos según la composición, eran, para llamarlo de alguna manera, una coquetería para atraer admiradores. Hace pocos días caminando por la carrera Junín en el centro de Medellín me encontré frente a frente con una copia al óleo de la fotografía de Gene Korman. Me detuve para mirarla, quién no se detiene a mirar a Marilyn. La gente pasaba a mi lado, algunos se cruzaron entre la versión local de la fotografía recostada contra la pared y yo, otros me estrujaron en su afán por llegar a tiempo a una cita o distraídos en las pantallas de sus celulares. Entre unos y otros noté que el óleo, de formato igual a las obras de Warhol, no tenía el lunar en la mejilla derecha sino en la izquierda de la diva. Es posible, me dije entonces, que los retratos de Warhol no sean retratos de Marilyn sino retratos de Rose Loomis, la rubia fatal de Niágara, y el verdadero retrato de Marilyn sea el que se cruzó en mi camino aquel día en Junín. La duda no me abandonó hasta regresar a casa y buscar en internet los archivos de la diva. En muchos aparece sin lunar, incluso en uno de los afiches promocionales de Niágara, cuando Polly la descubre besándose con su amante, Rose o Marilyn no lleva el famoso lunar. Imaginé la posibilidad de que fuera un agregado que ella quitaba y ponía según el momento y en ocasiones lo olvidaba…

Argumento. Niágara se filmó en el verano de 1952 diez años antes de la muerte de Marilyn en el verano de 1962. En Niágara Marilyn muere a manos de su marido. Es posible entonces que las fechas de la muerte en la ficción y la muerte en la llamada realidad sean la misma… Así comienza la historia…
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior  Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas. 

© Saúl Álvarez Lara / 2018

Anuncios

Etiquetado:, , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Diez años después de Niágara en .

Meta

A %d blogueros les gusta esto: