Retrato de actor

2 septiembre, 2017 § Deja un comentario

Entre las carpetas de mi computadora encontré un texto. No lo recordaba, es posible que no fuera yo quien lo escribió y lo tenía copiado de quién sabe dónde. También es posible que fuera yo el autor del texto e incluso que ya lo hubiera publicado en estas Marginalias. Quizá mis lectores, que se cuentan por miles, lo recuerden. Quizá lleguen a pensar que paso por momentos de “sequía de la escritura” que me obligan a recuperar textos en las carpetas de la memoria de mi computadora, no de la mía que, lo insinué en las primeras líneas, flaquea. Y aunque la sequía es posible, para mi tranquilidad y la de los navegantes de estas Marginalias, puedo asegurar que todo hace parte de una actuación, deseada, buscada, cumplida y con frecuencia también inesperada. Por esta razón es importante agregar que la función de actor es caldo de cultivo para la ficción, mi conclusión, después de tiempos de correr tras ella, es que todo circula alrededor de las ficciones propias a cada uno y la llamada realidad no es nada distinto a una ficción que se repite hasta un punto de no retorno. Decir entonces que somos actores de las ficciones que soñamos en permanencia y agregar que aquello que los otros, actores también, ven de nosotros es solo lo que ponemos en escena, es el resultado de una actuación generalizada y permanente pues la escena no es solo la tarima donde viven quienes se confiesan públicamente actores, la escena también son las habitaciones, casas, calles, esquinas y ciudad que nos rodea. Es posible entonces que el texto encontrado en las carpetas de mi memoria virtual no haya sido copiado de ninguna parte sino que sea la confirmación de lo escrito hasta aquí… Según el personaje del texto en mención, actor por naturaleza, la actuación comienza cuando el reloj despertador marca las cinco menos cuarto de la mañana y está adelantado, faltan veinte para las cinco. Desde sus épocas de empleado con tarjeta para marcar la entrada y salida del trabajo el actor aprendió a engañar no sabe a quién, al tiempo, a los superiores que lo veían llegar cinco minutos antes de la hora o quizá a sí mismo con la imagen de puntualidad obligada; cinco minutos de diferencia entre la hora que marca el reloj y la hora verdadera que se convierten en alivio cuando parecen eternos y en infierno cuando duran solo un segundo…

… La alarma suena a la misma hora todos los días poco importa si es lunes, viernes o domingo. Está programado así desde sus épocas de empleado y nunca lo corrigió, poco le importa, con frecuencia está despierto cuando suena. Su mujer, el actor es casado, no lo escucha, murmura palabras incomprensibles, se voltea para el otro lado y permanece tapada con las cobijas hasta la cabeza sin un resquicio para respirar. Con frecuencia la observó mientras se revolvía dormida bajo las cobijas y durante años calculó los movimientos que tendría que hacer para ahogarla sin dejar rastro. La coartada era perfecta. La mujer dormía tapada hasta la cabeza. Alguien con esa costumbre afronta más probabilidades de morir por asfixia en medio del sueño. Su familia confirmaría la coartada pues durmió así desde pequeña y nadie, entre padres, abuelos o primos logró quitarle el vicio, incluso asegurarían que se trata de una de esas conductas recurrentes que se convierten en vicio.
El actor decidió dedicarse a lo suyo mientras su mujer duerme tapada hasta la cabeza. Cada vez que el despertador suena a las cinco menos cuarto que en realidad son las cinco menos veinte, el actor realiza su número. Desde el día en que descubrió que lo suyo era la actuación todo cambió, dejó los oropeles de la vida laboral y renunció a su profesión de contador. Fue una sorpresa para quienes vivían con las esperanzas puestas en su salario. Su mujer, que en otras épocas se revolvía debajo de las cobijas al sonido del despertador y en más de una ocasión le pidió hacerle el amor antes de ir al trabajo, apenas supo de su decisión se refugió entre las cobijas se volvió inexpugnable. Por aquellos días de decisiones irreversibles el actor tuvo la idea de deshacerse de ella y comenzó a ensayar los movimientos de su actuación: cuando el reloj suene dejaría caer el brazo derecho sobre el interruptor y lo aprieta. Detiene el sonido de la alarma que, como el llamado clásico en los grandes teatros del mundo, marca el momento de entrar en escena. El actor comienza su papel quieto en el lado derecho de la cama doble. La utilería: cama, dos mesas de noche cada una con su lámpara están en su lugar. Prende la que está a su lado, el resto de la habitación es una penumbra donde se adivinan dos cuadros en la pared del fondo, un mueble con cajones frente a la cama, un aparato de televisión y a lado y lado del mueble, dos puertas. Quienes presencien la escena imaginarán que una lleva al baño y la otra a un probable pasillo que termina en el salón. El actor iluminado a ras por la luz de la lámpara de noche es lo más visible en escena, a su lado se adivina el bulto inmóvil y nada más. Silencio. Comienza la acción…

… Ser actor no es fácil. Nada es fácil para nadie, si lo fuera ya estaría hecho. No es fácil para quien se declara abiertamente actor y recibe los brillos y colores que las profesiones públicas tienen en la sociedad, menos aun lo es para aquellos como el actor, que son mayoría, no lo declaran a los cuatro vientos y llevan su papel a todas partes como una manera de ser. Desde el momento en que el actor tomó la decisión de definir la actuación como su proyecto de vida, de salir del closet en el sentido de lo actuado, claro está, el encuentro con sus ficciones se hizo imparable y tuvo, en ocasiones, visos de desespero; sin embargo, con el paso del tiempo esa inconsistencia desapareció como si perteneciera a tiempos pasados, lejanos, para situarlos en algún momento de la historia. Las experiencias llevaron al actor a un solo y único rol, el que muchos considerarían el papel de su vida. De la misma manera que en la habitación cada mañana, los lugares donde se encuentra tienen valor de escena, nunca está en un lugar distinto a una escena. Actúa, sin más, actúa. Sin embargo, a diferencia de los actores profesionales, digamos, sus acciones son el fruto de la improvisación. El actor es un improvisador. Es el creador, productor y protagonista de sus propias obras. Por supuesto no tiene la pretensión de la originalidad, necesita de otros para desarrollar sus roles pero siempre lleva la rienda, aun cuando se encuentra con otro actor, otro que como él comprendió que la actuación es permanente. En esos casos establecen una especie de “tierra de nadie” y dejan que la situación transcurra. No es fácil actuar con naturalidad y menos para quienes comparten parlamentos, acciones o situaciones propias a sus ficciones personales. No es fácil sobre todo porque pocos lo saben o lo intuyen y necesitan como el actor de ese momento de quiebre: el reloj despertador, la mujer que duerme, la almohada, que los pone frente a su papel, aunque ese momento es sólo el principio…
Argumento. Estaba en la sala de mi casa, dice un hombre (también puede ser una mujer). ¿Y qué pasó?, pregunta el otro… Nada, no pasó nada, escuché un ruido como de aplausos… ¿Y qué pasó después?… Nada, comencé a hacer lo que siempre hice y no lo sabía…
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas.
© Saúl Alvarez Lara 2017


“Texto Textura. Un libro en exposición”
Hall del segundo piso / Edificio de Extensión / Universidad de Antioquia
Calle 70 No. 52-72 . Medellín
Sala abierta al público de lunes a viernes de 8:00 am. a 6:00 pm.
Sábados de 9:00 am. a 2:00 pm.
Jueves 14 de septiembre 5:00 pm. Encuentro con Memo Ánjel
en Abril Café de la librería. Edificio de Extensión
Organiza: La Fiesta del Libro

Anuncios

Etiquetado:, , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Retrato de actor en .

Meta

A %d blogueros les gusta esto: