Retrato de un espejo

26 noviembre, 2016 § Deja un comentario

247-espejo-1Soy un espejo y aunque no lo crean es aplastante. No lo digo porque yo sea un espejo en el sentido figurado que las personas acostumbran cuando uno se parece a otro, actúa como otro, tiene las mismas reacciones, las copia, etcétera, etcétera; o se parece tanto en el físico que cualquier posición se asume como una copia, un calco tan idéntico que definir quién es el original y quién la copia no es fácil. Soy un espejo, repito, pero un espejo de verdad, de vidrio, de esos que están pegados en las paredes de las casas, de los baños, de los ascensores, de los locales públicos; en los pasillos, en los tocadores de las señoras o redondo con marco brillante de los especiales para maquillar porque vienen con aumento; soy un espejo de esos que las mujeres llevan en sus bolsos de mano. Incluso, si avanzara un poco, en esta era tecnológica podría decir que tengo la misma función que el espejo que todos llevan en el bolsillo hoy en día: esa aplicación en la cámara del celular que, invertida, sirve para selfiar, pero hombres y mujeres utilizan como espejo en momentos de afugia. Soy un espejo con todas las características de tal, plano y de vidrio, y eso es delirante. Es cierto. No conozco espejos reposados, tranquilos, que permitan el solaz. Un espejo está siempre al acecho; mira lo que no se ve y deja ver lo que nadie muestra. El hecho, en apariencia sencillo, de reproducir lo que tiene al frente sin misericordia alguna es suficiente para evitarlos, sin embargo nadie los evita, los espejos atraen, son imanes que atrapan, pocos pasan frente a uno de nosotros sin mirarse. Un espejo ve lo que nadie quiere ver y tiene los ojos de todo el mundo; ojos que en posición de reflejo no perdonan. Sin contar con que hay espejos que llevan en su interior una segunda instancia disimulada: enmascaran la posibilidad de otra presencia más allá, al otro lado, de la superficie lisa, que vigila, escucha, ve sin que lo vean, se esconde o espía. Pero mi esencia, que se puede asimilar con el espionaje, es reflejar lo que hay en frente y no tengo respiro. En permanencia, a toda hora, estoy en acción aunque nada se mueva, todo se mantenga quieto y muestre poca o ninguna actividad. El único momento de reposo es cuando alguno de los que frecuentan el lugar donde me encuentre apaga la luz y quedo a oscuras; claro que a veces se cuelan reflejos que no puedo evitar y el reposo se va al diablo. Los espejos somos como los personajes con quienes los escritores de ficción conviven, por esta razón todos somos parientes cercanos poco importa el tamaño, la forma o el lugar donde nos encontremos, todos somos primos. 247-espejo-3Como aquel personaje que si en una historia es el bueno, es posible que en la siguiente sea el malo o si muere en esta en otra aparecerá tan vivo como su mejor amigo o su peor enemigo, así somos los espejos, somos uno y todos a la vez. Me han dejado caer y he volado en mil pedazos, sin embargo, a pesar de que las malas lenguas hablan de siete años de mala suerte para quien me rompa o me deje caer, mi desaparición es momentánea, siempre reaparezco convertido en otro, de esto, claro está, no se da cuenta nadie, o quizá sí, los cercanos que nos conocen y comparten parabienes o dolores porque no hay nada más doloroso que verse partido en mil pedazos como un rompecabezas imposible de armar. He sido espejo de baño, de ascensor, de bolsillo, de aumento, de adorno o incluso de paso y en los peores momentos, cuando por alguna razón he caído un poco en el olvido, solo un poco, he sido vidrio de vitrina o de ventana, algunas veces de ventanal pero con la capacidad de devolver el reflejo, desmejorado, pero reflejo al fin y al cabo. También fui uno de los que dio forma al laberinto en una de las últimas secuencias de “La Dama de Shanghai” cuando el marinero, Orson Welles y la bella, Rita Hayworth se descubrieron; y también tuve mi papel protagónico al final de “Citizen Kane” cuando el ciudadano Kane reproduce su figura hasta el infinito en un espejo como yo, quizá un poco más alto, pero como yo. Ya lo dije, somos los mismos, somos de la familia. Me tocó en suerte ser espejo y lo asumo como esencia, no es una profesión ni un talento particular, soy espejo, mi función como la de mis congéneres es el reflejo y es lo que hacemos, punto. Quien intente hacernos ver distintos se equivoca. Somos solo reflejo y aunque parezca poco o sencillo es una función apabullante. Imaginar que todo aquel que se para frente a ti espera ver algo o alguien distinto a quien tu, por esencia repito, estás en capacidad de devolver, es inevitable. No pocas veces aparece el defecto, la arruga, la mueca para restar importancia o evitar errores. Cuando frente a ti sucede todo tipo de intimidad solitaria, en pareja o en grupo; cuando todo lo que cada uno quiere esconder del resto o mostrarlo distinto y ensaya en frente tuyo: se sube las tetas, se tapa los claros en la cabeza por falta de pelo, se estira la piel de la cara, el estómago o los muslos, y después se escudriña en ti para ver el resultado y no puedes hacer nada distinto a devolver, tal cual, es cuando te dices que tu esencia es delirante. Y lo peor, ya lo dije, los únicos momentos de reposo son en la oscuridad cuando alguien apaga la luz.247-espejo-2
He llegado a compararme con el diván del especialista. En consulta el paciente se recuesta, habla y el especialista escucha y conduce; lo mismo sucede frente mí con la diferencia de que el paciente puede estar sentado o parado y no habla, acciona; hace todo lo que no haría frente a otros y lo hace hasta lograr la tranquilidad de lo que quiere dejar ver. En una ocasión una artista, no recuerdo su nombre, se maquilló frente a mí, pero no lo hizo sobre su cara como es lo corriente; lo hizo sobre el vidrio mientras su cara estaba inmóvil. Aplicó color en el reflejo de las mejillas, lápices de varios tonos en el de los ojos, colorete en los labios y cuando consideró terminado el maquillaje se retiró y sobre mi superficie quedaron las marcas que serían el maquillaje de otras personas que ocuparan su lugar después de ella; era una suerte de transferencia de la intimidad. Lo mismo son los autorretratos hechos a partir del reflejo, son quizá los más íntimamente ligados al interior del personaje porque más allá de la generalidad del contexto quien se mira en un espejo se siente atraído por el detalle, busca el detalle en el ojo, en la sonrisa o en el pliegue que salido de lugar se vuelve ingobernable. Es apabullante nuestra esencia. ¿Quién parado frente a mí no se ha sentido observado por algo o alguien más allá, detrás de mi superficie brillante?, ¿quién no ha tenido la intención de despegarme del muro para ver que hay detrás?, quizá un laberinto sin fin que tiene como entrada única la esencia de mi reflejo, recordemos mi papel en “Al otro lado del espejo” de Lewis Carroll. Y ahora que llego al final debo advertir que el reflejo que devuelvo de cada uno, de cada cosa, de cada lugar o de cada objeto, está al revés con relación a lo que otros ven. Aplastante ¿no?
Argumento. Soy un espejo, dice el espejo… ¿Sí? ¡y qué!, responde la bella. Así comienza la historia…
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interiorEdgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas.
© Saúl Álvarez Lara / 2016

ficcion-la-editorial-1Los libros publicados por Ficción.La.Editorial
se encuentran en: ficcionlaeditorial@gmail.com o saulalvarezlara@gmail.com

Anuncios

Etiquetado:, , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Retrato de un espejo en .

Meta

A %d blogueros les gusta esto: