Retratos

5 noviembre, 2016 § Deja un comentario

Una hoja en blanco. Letras negras. Palabras, frases y líneas sin ayuda previa. La cara se construye a partir de la línea que describe la nariz. Los ojos, uno más arriba que el otro, delimitan la altura de la cabeza y miran a quien está en frente, al otro lado del papel, al otro lado del vidrio, de la mano, de las letras, incluso de los ojos de quien escribe. La boca o lo que está en su lugar, es un grupo frases con punto definido, claro; no es una boca perfecta, son palabras bruscas a veces, que apoyan lo que se dice de los ojos. La línea que indica el lugar de la nariz es la misma que baja hasta el cuello y allí se encuentra con otras que suben hasta los hombros y construyen el cuerpo. Nada está en su lugar, las pausas entre letras, comas, puntos y los accidentes del papel contribuyen al tono del retrato. No es el retrato público de  una persona, es lo que lleva dentro, es su inventario, su contenido. Es su yo. Los bordes del papel no son irregulares. La gota de tinta que manchó la hoja no es un accidente dice el artista…
244-retratos-1Retrato de desconocida. Alguien que quería conocerla me pidió hacer su retrato y entonces la busqué. Creí encontrarla en todas partes, hice cientos de estudios desde todos los ángulos, en todas las poses, naturalmente sin que falseara su expresión. No logré encontrar el otro lado de su presencia y busqué ayuda. Un amigo, que ya se había encontrado en la misma situación, me aseguró una noche mientras tomábamos unos vinos que era fácil distinguirla, mira casi siempre para otro lado y en las contadas ocasiones en que aparenta hacer frente a la situación como no tiene cara que la sostenga, busca apoyo en el dorso de su mano con un cierto dejo de yo no fui. Es su pose preferida, no le busques otra, porque si se la encuentras ya no es ella. Me puse en la tarea de encontrarla y después de repetir sin descanso dibujo tras dibujo. Lo más cercano que logré fue una hoja en blanco.
Retrato inocente. La inocencia se reconoce entre otros síntomas por un dolor como de mordisco en el dedo índice de la mano derecha o izquierda, si el sujeto es zurdo. A partir de ese momento el caso es irreversible y el paciente cae en una depresión que aumenta con el paso del tiempo. Se vuelve alérgico a todo, incluido el medio ambiente. No se debe exponer a la luz eléctrica, ni solar, bajo ninguna circunstancia y debe cambiar sus hábitos alimenticios por completo. Dejará las grasas, las harinas, las verduras y sobretodo los líquidos. Olvidaba lo principal, los colores y la trementina o la mirada de otro ojo a través de una lente fotográfica en especial tienen efectos secundarios devastadores, si por alguna razón el infeliz necesita una imagen suya para cualquier efecto, bien sea legal o de placer, no se verá o será totalmente distinta del original, el mal lo revela todo y en general quienes pasando por esa prueba: la inocencia recuperada y se someten a la reproducción de su imagen, terminan con trastornos graves de la mente ya que al desaparecer o verse  distintos, en el lienzo o en el papel, piensan que son otros y cambian de actitud, de costumbres y hasta de personalidad.244-retratos-2Retrato mojado por la lluvia. La lluvia cae, se acomoda, se desliza por las ranuras, cubre todas las formas, hasta las más extrañas; comienza por humedecer y cuando uno menos piensa, moja. Mientras más innocua, más incisiva. La lluvia reta el deseo de observarla de lejos, al abrigo y obliga a sucumbir bajo su continuo devenir de gotas: a corrientes, a nubes, a cielos, hasta dejarnos abandonados al placer de compartirla, de jugar con agua. Tuve con ella un encuentro inesperado cerca al mar. Ese día se vistió de todos los colores asumiendo como siempre, el entorno en sus reflejos. Mientras la conversación avanzaba ella caía, unas veces color nube, otras verde mar y otras oscuro asfalto. Me dijo que había hecho su parte en espacios donde la humedad reflejaba la dimensión de la gente y los objetos frente a ella. Mientras escucho su voz la veo bajar por el vidrio, ¿de qué lado?, no lo sé, pero estoy empapado. Del otro lado, allá donde creo que ella cae, me hace señas, me invita para que entre o salga, cuando lo hago, encuentro mi reflejo en el pavimento al lado de un poste.
Retrato en miniatura. Para ver los detalles de mi composición las personas se acercan casi hasta tocarme con la mirada. Hay quienes miran y no ven nada particular, otros ven cosas que yo no imaginé nunca que tenía. Me he visto solo una vez, el día en que me cambiaron de lugar. Recuerdo que tuve una rápida visión de mi en un espejo que por accidente pasó a mi lado. Me vi como un paisaje de horizonte lejano bajo un techo de nubes de altura descomunal para mi tamaño, también me pareció reconocer el retrato de una dama en reposo, insinuado por las nubes de mi cielo. Alguna vez escuché decir que al mirarme, con la ayuda de una lupa, alguien había escuchado el viento que cambiaba constantemente mis nubes de forma y de lugar, otro se sentó frente a mi con unos audífonos mientras escuchaba el canto de unas aves que, según él, tenían su nido en un árbol casi invisible en mi horizonte. He descubierto que tengo un talento especial para hacer que quienes me miren se sientan reflejados en mi interior; por eso, en las noches cuando ya todos se han ido y sólo queda la luz del alumbrado público en la distancia, imagino para el día siguiente aventuras fantásticas con caballos que galopan hacia el horizonte o risas de alegría al comienzo de un día de campo; también dejo escuchar el ritmo de la lluvia. Otras veces, culpa de la fatiga, me convierto en campo de batalla marcado por trincheras, gritos de dolor y explosiones, el humo de los incendios me cubre por completo y solo queda de mi una nube gris. Cuando la noche es así prefiero que al día siguiente nadie me mire.244-retratos-3Retrato con modelo. Estoy desnuda en el centro de un salón rodeado de espejos. No muevo los ojos pero adivino que mi cuerpo se repite inmóvil hasta el infinito. Me siento sola allí parada sobre el pedestal no muy alto. Aunque me sé rodeada y observada de todos lados, continuo sin moverme. Crearé la figura de la dignidad, mi talento debe llevar a quienes me observan a interpretar el contenido de la figura. Hoy el ejercicio es particular porque estoy decidida a dar tres interpretaciones. Para quienes me ven de perfil, tomé el lugar de la reina Neferati en su retrato funerario con la figura rígida, las manos volteadas y los senos pequeños, mis senos se empequeñecieron. Los que están a mis espaldas, tendrán la visión de una de las mujeres que se aleja en “La escuela de Atenas”. Aquellos que están en frente verán una de las Odaliscas con su turbante rojo de franjas blancas y la mirada baja.
Cuando cambie a la nueva figura, la del desengaño, es posible que un llanto silencioso comience a aparecer dibujado en las hojas de los presentes. Cuando decida la siguiente figura será tarde ya y la dejaremos para la sesión siguiente. Luego caminaré hasta mi casa intentando rehacer la dignidad en el reflejo de los charcos que ha dejado la lluvia.
Retrato perseverante. La modelo, una joven graciosa y menuda, se recostó desnuda en un sofá estilo Madame de Recamier, con una seda roja, como único elemento de utilería, en su mano. Ella, contorsionista de profesión, hizo su primera aproximación al tema con una pose donde un tejido de piernas, brazos y seda eran demasiado complejos para significar la figura. El profesor dijo que la actitud debía ser algo más sencillo y solicitó a los presentes hacer aportes a la composición. Alguno pidió que su brazo derecho abrazara la pierna izquierda. Otro, que si su cabeza podía inclinarse hacia atrás, hasta el punto en que, con la ayuda de un espejo su ojo derecho mirara hacia arriba y el izquierdo hacia abajo. Alguien que venía poco al taller, sugirió que si la seda roja hacía parte de la imagen la sujetáramos alrededor del cuerpo para crear pliegues y formas diferentes entre piel y tela. Estuvimos de acuerdo en que la figura era armónica pero compleja. Como la perseverancia, anotó el profesor, dibujaremos su contorno, las líneas que la forman y todo lo que hay a su alrededor, así ella se rodeará de todo aquello que le da significado y aunque su interior sea complejo, siempre parecerá sencillo.244-retratos-4Argumento. Lo primero es nada. El resto cambia al final. Así comienza el retrato…
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas.
© Saúl Álvarez Lara / 2016

ficcion-la-editorial-1Libros publicados por Ficción.La.Editorial
Los encuentra en: ficcionlaeditorial@gmail.com o saulalvarezlara@gmail.com

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