Los “atrapasueños” y el Aleph

14 mayo, 2016 § Deja un comentario

221-Atrapa-2Todo, al menos en mi caso, es parte de un devenir casi siempre desconocido. Parece extraño. Las cosas suceden y pocas veces puedo hacer algo para dominarlas; con el tiempo aprendí a dejarlas que  sucedan como les parezca y ya está. Es lo que intento narrar ahora y representar, si es posible, en alguno de los dibujos abigarrados. Mi mujer tiene una habilidad manual fuera de lo común. Hace algún tiempo se propuso hacer “atrapasueños”, son objetos circulares con base en un aro de madera que sirve de marco donde con hilos de colores y tramas diversas se teje una suerte de malla por donde todo pasa, menos los sueños. Los “atrapasueños” se utilizan como elementos de decoración colgados cerca de las paredes o ventanas y como su nombre lo indica los sueños cercanos quedan atrapados en sus redes. Mi mujer, ya lo dije es dueña de un talento manual extraordinario y en pocos días hizo una buena cantidad de estos aparatos. Su objetivo, lo comprendí el amanecer que dio lugar a este relato, es cubrir una ventana con “atrapasueños” como si fuera una cortina que deja pasar la luz, permite ver de adentro hacia afuera y, desde afuera, el juego de texturas, colores y aros, convierte la ventana en una suerte de calidoscopio inquieto. La verdad, hasta el amanecer aquel, no vi lo que acabo de describir. La forma redonda de los “atrapasueños” llegó a inquietarme y en cierto momento del proceso me pregunté qué pasaría si fueran cuadrados o triangulares. No han dejado de ser circulares. Debo decir que mi relación con los “atrapasueños” era algo distante. Los veía multiplicarse en la ventana y en otros lugares de la casa, los veía también partir como regalos para conocidos o cercanos. En realidad, si la realidad existe, como decía Keserü el personaje de Imre Kertész, creo que les temía un poco y trataba de evitarlos, la posibilidad de ver los sueños que me habitan en permanencia atrapados en las redes tejidas tan preciosamente por mi mujer, me preocupaba sobre manera. ¿Qué pasaría? me pregunté con frecuencia. ¿Podré recobrar algún sueño enredado entre hilos de colores? Si eso fuera posible no había razón alguna de preocupación, podría, incluso, propiciar cuáles guardaría y recuperarlos según la necesidad. Las 221-Atrapa-3posibilidades de los “atrapasueños” se volvían infinitas, los de mi casa no solo atraparían mis sueños, también atraparían los de mi mujer, los de mis hijas, los de nuestros visitantes, los de aquellos que pasaran cerca a la ventana, conocidos o desconocidos, en fin, los “atrapasueños” se convertirían en una cantera inagotable de sueños, de situaciones, de lugares, de horas. Para dar alguna forma al contenido de un “atrapasueños” no creo que esté por demás compararlo con el Aleph de Borges. Por supuesto, con un sistema de funcionamiento distinto pero con esencia parecida: todo en el mismo lugar. He mencionado hasta ahora las posibilidades de uno solo de los “atrapasueños” ¿será posible imaginar lo que llegaría a suceder al interior de cada uno de los doce o quince que hay en la ventana de la habitación que ocupamos mi mujer y yo?: el gran Aleph. Como lo que me sucede, sucede a pesar de mí, lo narrado hasta ahora había pasado desapercibido hasta un amanecer eterno de esos en que los minutos tardan horas y las horas días y todo lo que uno imagina va de mal a peor y nada está bien y la caída es vertiginosa. Uno de esos amaneceres vi por primera vez, a pesar de que su reflejo contra el techo inclinado de la habitación estaba allí desde hacía ya bastantes días, la sombra proyectada por la luz del alumbrado público de los doce o quince “atrapasueños” que mi mujer llevaba semanas colgando en la ventana como una cortina. Llamó mi atención un movimiento pequeño en el techo. Una brisa tenue unió y separó las sombras como personas, las formas redondas ayudaron, proyectadas por los “atrapasueños”. Imaginé que alguien había entrado en la habitación, pensé en alguna de nuestras hijas y llamé en voz baja para no despertar a mi mujer que dormía sin interrupciones. La falta de respuesta me obligó a mirar con mayor detenimiento qué o quién se movía por allí, fue entonces cuando caí en la cuenta de que las sombras inquietas, como en el teatro chino, venían de los “atrapasueños”. Por primera vez vi en ellos algo distinto a los materiales con que están hechos, una injusticia de mi parte porque quien sepa de esas técnicas verá que su ejecución es perfecta. Por primera vez, repito, vi en ellos algo más que el objeto en la ventana, vi el “atrapasueños”. 221-Atrapa-4Los personajes que al inicio se comportaron como sombras chinas pasaron a ser texturas y ellas, como imanes, me ligaron sus movimientos mínimos, absorbieron mi sueño y no dormí más. Mientras trataba de distinguir entre las sombras estiradas, redondas, sin forma, algo que pudiera identificar, el dibujo abigarrado que resultaría del encuentro, porque se trataba de un encuentro, apareció. La idea de tomarles una fotografía se atravesó, y lo hice, pero como si intentaran guardar un secreto no salió nada en la foto. Fue entonces cuando pensé lo narrado hasta ahora: los sueños sin salida, atrapados, todos en el mismo lugar, en el mismo instante, como en el Aleph de Borges. Debo decir que no he encontrado aun la posibilidad de recuperar mis sueños entre los hilos de colores, algunos dibujos abigarrados han resultado de las noches de insomnio frente a los “atrapasueños” en el techo de la habitación y no he vuelto a dormir. Cada noche confirmo que los dibujos abigarrados son la manera como los “atrapasueños” retornan lo que atrapan…
Argumento. Un hombre intenta, cada noche, repetir el sueño de la noche anterior y no lo logra. Insiste. Una mañana comienza la historia…

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• Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior • Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas.
© Saúl Álvarez Lara 2016


Libros publicados por Ficción.La.Editorial
Los encuentra en: ficcionlaeditorial@gmail.com o saulalvarezlara@gmail.comPrint

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