Antes y después de la Cena

26 marzo, 2016 § Deja un comentario

214-Leonardo-1Nisán, el primer mes del calendario hebreo bíblico celebra la salida de Egipto, corresponde a los meses de marzo y abril. La cena Pascual, el Pesaj, se celebra la fecha en que el día y la noche tienen la misma duración y coincide con el inicio de la primavera. Esta es la cena que Jesús y los apóstoles celebraron en Getsemaní. Cuando estuvieron sentados a la mesa Jesús dijo: “…Uno de vosotros, que come conmigo ahora, me traicionará…”
Más de mil cuatrocientos sesenta años después de aquella noche, Ludovico Sforza llamado “El Moro”, duque de Milán, encargó a Leonardo la realización de “La última cena” para el refectorio del Convento Dominico de Santa María delle Grazie en Milán. Leonardo eligió el instante en que Jesús mencionó la traición como el centro de acción para la obra que sería, en estructura, diferente a la cena representada por otros artistas. En lugar de situar a Judas Iscariote alejado de los otros apóstoles y al otro lado de la mesa, Leonardo pinto los presentes en grupos de tres, con Jesús en el centro. En el primer grupo de izquierda a derecha Bartolomé, Santiago el Menor y Andrés; en el segundo grupo Judas Iscariote, Simón Pedro y Juan; Jesús en el centro; Tomás, Santiago el Mayor y Felipe en el tercer grupo; y Mateo, Judas Tadeo y Simón Celote en el cuarto. Leonardo representó las reacciones de los apóstoles en el momento mismo de la afirmación de Jesús. Los que no oyeron bien dudan, los que oyeron se asustan; Judas Iscariote se siente aludido y espera. El momento es de máxima tensión.
Más de diez años tomó a Leonardo encontrar el modelo para cada personaje. Cuando tenía claro lo que esperaba de cada uno, iba por la ciudad en busca de aquel que en momentos de tensión tuviera la expresión deseada, observaba con atención, dibujaba tantos bocetos como fuera necesario y cuando estaba seguro de tener lo que quería, los integraba al muro en el refectorio. El proceso era lento, como siempre sucedió con las obras de Leonardo, más interesado en el fondo que en la forma, y es por esto que experimento una técnica más acorde con su manera de abordar la pintura: temple, una forma de óleo, sobre yeso seco, que le permitía trabajar el detalle de las expresiones y la composición. A causa de este proceder, lento, con relación a la rapidez que se requiere para pintar al fresco, Matteo Bandello escribió: “…muchas veces, en la mañana temprano, lo vi subir al andamio desde que salía el Sol hasta la última hora de la tarde sin dejar el pincel, olvidándose de comer y de beber, pintando continuamente. Después sabía estarse dos, tres o cuatro días, que no pintaba, y aun así se quedaba allí una o dos horas cada día examinando las figuras que había pintado. También, dice Bandello, lo que parecía un caso de simpleza o excentricidad, lo vi salir de su taller en la corte vieja, venirse al convento y subiéndose al andamio tomar el pincel, dar una o dos pinceladas a una de aquellas figuras, y marcharse inmediatamente…”
En 1497, después de recibir quejas del Prior del Convento por la lentitud con que avanzaba la obra y después de que éste comparara a Leonardo con Giovanni Donato da Montorfano, autor de la Crucifixión en el muro del refectorio frente a la Cena, a quien la realización había tomado menos de un año, Ludovico Sforza ordenó a Leonardo que concluyera el mural. A finales de ese año, cuando la terminó, la Cena fue elogiada como una obra maestra. Leonardo insatisfecho, dijo que seguiría trabajando en ella. Los visitantes acudían a verla, copiarla y admirarla, hasta el rey de Francia consideró la posibilidad de desprenderla de la pared para llevársela. Pero el experimento con temple y yeso no resistió y los problemas técnicos aparecieron. Aun así, la composición, el diseño, la estructura y la representación de los personajes son testimonio de su grandiosidad.

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La representación de los personajes, el momento de la acción, eje principal en la Cena de Leonardo desaparece en los “Espacios ocultos” del pintor español José Manuel Ballester y solo queda el lugar desierto, donde tendrá, o tuvo lugar la cena. Entonces las ausencias sugieren la historia, atizan la ficción. La sensación de abandono precipitado domina, porque después del anuncio de Jesús vinieron la sorpresa y el arresto. Incluso el personaje, o la mano con cuchillo que debe pertenecer a la figura catorce en la escena detrás del grupo formado por Judas Iscariote, Simón Pedro y Juan también desaparece, nunca ha estado de cuerpo presente. Los panes, las copas, los platos y los utensilios sobre la mesa en el momento mismo en que Jesús expone la posible traición parecen en desorden, sin dueño, abandonados, por esto es difícil recomponer los grupos; recordemos que Leonardo eligió el momento de mayor tensión, lo que quizá no calculó fue la permanencia de la tensión aun después de la huída precipitada. Para dónde huyeron, cada uno por su lado, lo narran otras historias, la evidencia aquí es que salieron por puertas distintas y no volverán. Sin embargo, la posibilidad de que el momento de la cena es más tarde y ninguno de los invitados ha llegado también es posible. Ninguna hora determina el momento, por el paisaje con tierra roja visible en la distancia es posible pensar en algún momento entre las cuatro y las seis o siete de la tarde.
Recordemos también que la cena tiene lugar el día en que luz diurna y noche tienen la misma duración por lo tanto hay luz aun al final de la tarde. Ninguno de los catorce convidados ha llegado, sin embargo la mesa está dispuesta, alguien, María de Magdala es posible, lo hizo. Tomarán puesto a medida que llegan y como no vienen del mismo lugar entran al salón por puertas distintas. Juan, Simón Pedro, Judas Isacriote llegan entre los primeros, el invitado incógnito, el del cuchillo, ya está en la sala cuando los invitados llegan y se disimula con los primeros, quizá fue él o ella quien organizó la mesa. Los últimos en llegar, con retraso incluso, Simón Celote y Bartolomé, hacen gestos exagerados porque fueron de los que no escucharon la frase. La Cena entonces duró poco, el instante que pintó Leonardo fue el único en que todos los convives estuvieron reunidos, el antes y el después está en el “Espacio oculto” de Ballester, ni los panes, ni las copas, ni los platos cambiaron de lugar, ni siquiera la trifulca que sucedió, ni el tiempo que ha hecho su trabajo para desaparecerlo…
Argumento. Un hombre espera inmóvil, para la historia el lugar no tiene importancia. Otro, que lo observa, nota que con el tiempo el que espera desaparece o se confunde, de a pocos, con los objetos o personas que lo rodean. Así comienza la historia….
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas.
© Saúl Alvarez Lara 2016


Libros publicados por Ficción.La.Editorial
Los encuentra en: ficcionlaeditorial@gmail.com o saulalvarezlara@gmail.comPrint

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