Declaración de circunstancia

5 marzo, 2016 § Deja un comentario

211-Declaración-1Tengo la intención de escribir una ficción que incluya todos los personajes. Todos los que por distintas razones me tomo el trabajo de observar y algunas veces seguir sin que se den cuenta. Llevo un diario en el que anoto, como argumentos a desarrollar, aquellos con quienes me cruzo en la calle, en los restaurantes donde almuerzo dos veces por semana, en las salas de espera que frecuento cada vez con mayor asiduidad, en los buses de servicio público que llevan pasajeros en apariencia tranquilos, que miran por las ventanillas pero, sin que se note, van montados en el filo de historias embravecidas o tan tenues que dejan poco espacio a la tranquilidad porque, como todo el mundo sabe, la corriente se esconde. Los observo y tomo nota en mi celular. Los detalles de sus caras, de sus gestos, de sus ropas, de sus actitudes; después de algún tiempo logro distinguir sus angustias. Al menos las que alcanzo a suponer. He construido una galería extensa. En algunos pasajes de este proceso que se desenvuelve a lo largo de años me he tomado el trabajo de ampliar las notas originales de algunos personajes y he logrado retratos convincentes. Han llegado a ser tan prometedores que les cuesta trabajo mezclarse con otros que han pasado por el mismo cedazo y alcanzan un grado similar de credibilidad. A medida que pasan los días y las notas, los personajes aumentan en archivos clasificados por meses y por años, me doy cuenta de la imposibilidad de relacionarlos en una historia común, con desenlace feliz, trágico, o sin desenlace, como suele suceder. He llegado a la conclusión de que esa multitud de personajes es precisamente eso: una multitud, como las que se ven venir de lejos, hombro con hombro, al paso que permite quien va adelante o al lado; multitud que no puede ser considerada como una masa porque corre el riesgo de convertirse en una sola historia, una sola visión, un solo fin. En la multitud que menciono vienen todas las historias. Aislar los personajes que caminan como si fueran uno y tomar su historia, única, por separado y no mezclarlos es la tarea a la que me he dedicado por años. Algunos dirán que es 211-Declaración-3inútil. Otros, que si me propuse un fin, cualquiera que sea, será inalcanzable. He encontrado colegas, no sé si los pueda llamar así, que han pasado por lo mismo y con quienes he intercambiado las ficciones; con algunos he convivido en las suyas o en las mías. Nunca he pedido prestada una, pero he cedido algunas que asumidas por otros toman giros que no consideré y en ocasiones mejoran. Durante años hice parte de esa multitud que camina al unísono. Como la mayoría de ellos, todos, puedo asegurarlo, rumié mis historias en secreto, soñé; llegué a convertirme en personaje de aventuras increíbles sin decirlo a nadie. Hay historias que me persiguen hasta convertirme en personaje, en algunos casos a pesar mío; lo gratificante, siempre, es que en todas las situaciones otros personajes se involucran y enriquecen la situación. Muchos dudan y se preguntan cómo me doy cuenta, cómo sé cuándo estoy en la ficción y cuándo no, quizá deba decir que la ficción me absorbe y solo tengo ojos y oídos y tacto y energía para ella. Ha pasado algún tiempo desde el día en que por primera vez presentí que era personaje de una ficción: era martes por la tarde, la hora es importante pero no la mencionaré. Sucedió así. Me encontré súbitamente frente a un hombre que me saludó; como no lo reconocí no respondí el saludo pero no me moví, esperé, por curiosidad; el hombre también esperó pero no repitió el saludo. Esperó, igual que yo. No puedo asegurar que la acción, encuentro, saludo, espera, se haya repetido inmediatamente después o pasó algún tiempo antes de que se repitiera, no dominaba el tema de las ficciones, no lo domino aun; sin embargo se repitió en el mismo orden: encuentro, saludo, espera. Hay quienes denominan esos momentos como “déjà vu” a manera de mecanismo de protección, porque ese momento de vacío inesperado es una ficción y le temen. La situación con el personaje se repitió indefinidamente en el mismo lugar, a la misma hora. No puedo asegurar que se haya repetido el mismo día. Después de aquel día vivo en la ficción. La intención de escribir no solo las que me mantienen en vilo, sino las de la multitud que, como yo, las llevan a todas partes, se afianzó poco a poco. Puedo asegurar que he sacado en limpio algunas, por suerte personas interesadas en lo que podría llamarse el origen de la realidad han dado curso a mis ficciones en forma de libros que circulan en abundancia, eso espero. El diario que mencioné en las 211-Declaración-2primeras líneas de esta declaración me ha permitido entrar, de soslayo, en las ficciones que abundan, sobre todo por las fisuras que dejan las gentes entre ellas. Y como nada se queda quieto, lo que se queda quieto muere, otros pasos entraron en juego, hoy no solo llevo el diario donde registro los personajes con quienes me cruzo, los represento en dibujos abigarrados en las hojas de una libreta que siempre llevo conmigo. Los dibujo desde hace, también, mucho tiempo y han pasado por todos los estados posibles, quizá pueda decir que he dibujado todo, pero como no se dibuja lo que se ve sino lo que se imagina, cada dibujo, me tomó tiempo darme cuenta, es una ficción representada. Quien lea esta declaración se debe preguntar dónde iré a parar. Es posible, para no ir más lejos, que todo se detenga en un punto de no retorno, donde comenzar de nuevo es el comienzo. Esta declaración tiene por objeto prevenir a quien me vea en cualquier parte, tecleando en mi celular o dibujando líneas cortas en una libreta de bolsillo, de la posibilidad de que no sea a mí a quien ve, sino a la ficción que represento en ese momento. Deben, claro está, tener en cuenta que las ficciones, como todo, cambian con frecuencia y es posible que no me reconozcan…

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Argumento. Un hombre, también puede ser una mujer, escribe ficciones. Así comienza la historia…
Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “Marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior Edgar Allan Poe recopiló en un pequeño libro titulado “Marginalia” reflexiones que en ocasiones publicó en revistas.

© Saúl Álvarez Lara / 2016

Libros publicados por Ficción.La.Editorial
Los encuentra en: ficcionlaeditorial@gmail.com o saulalvarezlara@gmail.comPrint

 

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