Diecinueve

8 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Por allá, por aquí; por este lado, por el otro; mujer, hombre, divinidad; con cara, sin ella. ¿Quién es? No lo sé y tampoco lo voy a saber porque una suerte de imán escondido hace girar la figura en la misma dirección que yo lo hago y no alcanzo a ver su cara. Es, me dije, una jugarreta de alguien que mide mis movimientos, los adivina y cuando el intento por ponerme frente a la figura está bien encauzado, me evita y gira. Cuando caí en la cuenta quise hacerlo sin advertir mi intención a quien estuviera del otro lado. Sucedió así: amagué ir a la derecha pero súbitamente lo hice a la izquierda. La primera vez por poco me encuentro frente a frente con lo que fuera: hombre, mujer, divinidad, tótem. La segunda vez no logré pasar del otro lado. Estaba a punto de iniciar el tercer intento cuando una voz metálica anunció: ¡Si quiere seguir jugando coloque una moneda en la ranura, si logra colocarse en frente ganará el premio del día! ¡La moneda en la ranura! ¿Listo?…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Ni el “paro” para la “cosa”… 

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Dieciocho

1 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Hay que levantarse temprano para ir de pesca. Vicente es pescador. Tal vez sea mejor decir: fue pescador. ¿Por qué? Porque al medio día no es hora para ir de pesca. Si así fuera, a esa hora iría por la ladera de la montaña, bordeando la quebrada hasta el remanso que interrumpe la corriente; porque es allí donde las hembras desovan y nacen los alevinos. Si fuera a pescar llevaría equipo: la caña, la caja con anzuelos y carnadas, el morral con el fiambre porque no sabe cocinar y menos aun en el monte donde tiene que hacer hoguera, limpiar el pescado y vigilar que se cocine bien, pues, Vicente, como pescador que se respeta, sabe que cualquier hora es buena para regresar pero no sabe cuándo. Si fuera a pescar no iría en el bus del medio día sin equipo, pero con el sombrero de los amaneceres fríos, quebrada arriba, y las truchas esquivas, cuando había, como si fueran las últimas. Pero esos eran otros tiempos…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Que cuando la “cosa” pase quedaremos como sobrado de “cosa”, dicen por ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Diecisiete

24 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Jugó al fútbol casi desde antes de aprender a caminar. Jugó y jugó y jugó. Jugó tanto que para terminar el colegio, se demoró el doble de tiempo que sus compañeros de barrio. Cuando le preguntaban cuál era su puesto preferido en la cancha, respondía con seriedad: “estorbo izquierdo” y tal vez por la ironía, que venía del fondo del corazón, nadie en su familia, ni entre los amigos, creía que tenía futuro en eso de jugar al fútbol. Sin embargo, él solo jugaba al fútbol. A mañana, tarde y noche, jugaba al fútbol. De la cancha a la casa y de la casa a la cancha. Dudaron tanto de sus talentos para hacer gambetas, patear al arco, crear de la nada pases de gol en partidos perdidos, que nadie volvió a preguntar por su futuro y él tampoco volvió a mencionar el asunto. Ni siquiera volvió a las reuniones familiares o a pasar por la sala de la casa para saludar cuando había visita. El día que lo vi en el bus, hizo todo el recorrido en el puesto delante del mío, parecía a la espera de algo o alguien que no llegaba. Lo vi algunas veces más, con la misma camiseta y la misma espera, tal vez, de celebrar el gol que no llegaba…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… ¿Cuál “cosa”?, ¿? ¿la china?, ¿la brasileña?, ¿la británica?…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Dieciséis

17 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Un retrovisor es obligación para algunas personas. Ella, por ejemplo, necesita ver qué sucede a sus espaldas, por temor o curiosidad. Necesita ver adelante y atrás o, por lo menos, dar la sensación de que, en trescientos sesenta grados y con los ojos que lleva en la espalda, nada se le escapa. Como los nativos de la isla de Sumatra que al entrar en la selva llevan máscaras de carnaval en la nuca para espantar los tigres de bengala que nunca atacan de frente, ella, cada vez que sale, descubre el tatuaje con ojos bien abiertos que vigila mientras mira al frente. Estuve tentado a preguntarle quién era la del tatuaje y me adelanté varios pasos, la miré sin que se diera cuenta para evitarle el susto. Los ojos, la nariz, la boca roja y apretada como en el retrato eran los suyos; el peinado era distinto, el pelo más corto o más desordenado la cambiaba, pero no había duda. Entonces para evitar aparecer como la amenaza que temen los habitantes de la isla de Sumatra, no le pregunté pero hice su retrato a pesar de que el tatuaje me podía ver…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… ¿“La cosa”? qué caramelo… de nunca acabar…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Quince

10 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Lo veo más allá del patio mientras mira por la ventana con parales de madera color verde agua. Quizá por una orden recibida del otro lado hace, rápido, un movimiento de medio círculo con el brazo derecho. Una forma oscura, negra, con pliegues de tapabocas viene a caer en su espalda, a la altura de los hombros. Mientras hace el gesto me acerco lo suficiente para confirmar el tapabocas y escuchar la voz que, desde el otro lado de la ventana, instruye sobre el uso del aparejo que la pandemia impuso. El hombre escucha las instrucciones y con un ademán manifiesta su intención de dejar el tapabocas en el lugar donde lo puso. Es entonces cuando tomo la fotografía. El instante es único. Convencido de las posibilidades, por lo menos inesperadas del aparejo, confirma que puede llevarlo como la decoración de los vaqueros del lejano Oeste y sin dejarme la posibilidad de otra fotografía, desaparece por el pasillo que se abre a su derecha cuando escucha un ruido como de caballos que se acerca…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Hice la fila para recibir una parte de la cosa que  neutraliza “la cosa” ahí vamos…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Catorce

3 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Como Argos, el hombre sentado en un banco demasiado bajo para la extensión de las piernas, multiplica sus ojos. Y la pose lo inmoviliza. Nada en él sugiere movimiento. Los ojos de vidrio miran hacia arriba, buscan en las alturas, sin ver, lo que deberían buscar a ras del piso; los otros ojos, sin o con vidrios, por el doble arnés, la pose y la inmovilidad, parecen concentrados en un punto, un celular o las puntas de los zapatos, que limitan sus movimientos. Me inclino por el celular, lo mira sin ver. Este Argos contemporáneo, dominado por una quietud inquebrantable tiene la posibilidad de mirar en varias direcciones. Llegado el momento, de algún lugar de su cabeza sin pelo, brotarán otros ojos, con vidrios o sin ellos y ver será una evidencia. Sin embargo, la inmovilidad, me atrevería a asegurar que está tomado por ella, lo domina. El arnés doble sostiene los vidrios que miran hacia arriba, ¿sostiene también otros que miran al frente? Tal vez. Lo único evidente es que le sobran ojos para ver pero solo mira…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Dicen que la fila para recibir una cosa que  neutraliza “la cosa” es lenta y tomará años…

Próximas exposiciones, a partir del 11 de abril, en el Museo Maja de Jericó

Trece

27 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

No es tatuaje a pesar de que tiene los ingredientes: un corazón, al que falta Cupido, y un nombre que puede ser Cami. Corazón y nombre inscritos en algo parecido a una estrella desigual, pero estrella al fin y al cabo. A diferencia de los tatuajes que permanecen por siempre, la inscripción en la cabeza de este hombre, novio, amigo o pretendiente de Cami, es efímera, durará lo que demore el pelo en crecer y se irá desvaneciendo con los días, ¿cuántos? no se sabe, diez, quince, veinte. El hombre no sabría decirlo, sin embargo de lo que si está seguro es de que llegado el momento lo repetirá. ¿Con el mismo nombre?, me pregunto. Eso depende, imagino que responde, mientras mira a lado y lado. No quiere que nadie escuche lo que pasa por su cabeza. El tatuaje efímero es la confirmación de que el amor es eterno mientras dura. Es posible que después de Cami venga Sari y después Ale, por Alejandrina, así corto, porque no tiene cabeza suficiente para grabarlo de la primera a la última letra en el próximo corte…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

“La cosa” nos puso a hacer fila…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Doce

20 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Llegó, invadió espacios y, aparte de ser prenda nueva, difícil, pero obligatoria, se hizo moda. Y no es para menos, la idea de que somos solo ojos no podía hacer carrera a pesar de que muchos prefieren desaparecer, de ojos para abajo, tras el parche negro. Los tapabocas vienen en estilos y estampados que hacen lo posible por disimular lo que son y convertir a quien los usa en algo o alguien distinto. Los he visto con fieras a punto de saltar sobre la víctima; también con sonrisas exageradas; los he visto con flores en bordado, paisajes estampados y hasta con gesto y color de superhéroe; los he visto con marcas de consumo y también casi transparentes que dejan ver boca y nariz pero éstos fueron un intento fallido por recuperar la sonrisa. Los más comunes son blancos o azules con dobleces. El que  lleva el hombre con cabeza redonda y brillante como esfera, es de tela y viene en colores variados; los expertos dicen que no cumplen su función y tal vez por eso, con frecuencia, se usan como sostenedores de barbilla, no tapan nada y tampoco recuperan nada, ni la sonrisa ni la respiración tranquila, pero siembran la duda a su paso…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Ahí vamos… “la cosa” dirá lo mismo…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Once

13 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Mi puesto, tras el suyo, era el lugar ideal para espiarla y descubrir por qué o de dónde había sacado o quién había peinado esa cabellera saraviada. La muñeca mujer, pequeña y delgada, se mantenía derecha y quieta en su puesto sin mirar para ningún lado, sin siquiera seguir con los ojos los movimientos del personal de servicio que circulaba alrededor. Ocupábamos mesas distintas, vecinas por su posición y la mía, espalda contra espalda. Sin embargo, su cabellera y su quietud, me tuvieron en vilo mientras consumí la sopa de lentejas con champiñones y el pollo desmechado con espárragos. Me tuvieron en vilo porque cada dos o tres cucharadas, haciendo un esfuerzo para voltearme, la veía impávida, quieta. Imaginé sus ojos fijos, enmarcados por pestañas de hilo negro; su nariz respingada; sus mejillas en círculos rosados; imaginé su boca roja sin sonrisa, redonda y diminuta como un botón. Ella no estaba allí por olvido o, a la espera de algo o alguien, estaba allí por trabajo, era el límite entre mi presencia y la de otro parroquiano, distanciamiento social lo llaman, pandemia obliga…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Parece que la “cosa” pasa, de a pocos, a ser “cosita” o mejor, “cositas” que se filtran por todas partes como la “cosa” que nos encerró hace ya un año…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Diez

6 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

No son los pies de ella. Ella es la mujer de pelo largo que mira las claraboyas. Los pies con uña roja, no son de ella, son de otra mujer. Dos mujeres en una sola pose. La de cabellera hasta los hombros mira al frente concentrada en algo o alguien que le hace señas o le habla pero ella no escucha. A la dueña de los pies le importan poco las señas o las palabras que tienen ensimismada a la otra. Por la pose de los pies se deduce que podría tener los ojos abiertos o cerrados y sería igual. La hora de la tarde, por la luz que traspasa las claraboyas, es aquella en la que concentración se confunde con somnolencia, como sucede con las dos mujeres. No puedo asegurar cuál está concentrada o cuál dormida. Para el caso es lo mismo dirá cualquier recién llegado, sin embargo no es así, porque llegará el momento en que tengan que abandonar su posición; bien porque la que duerme, despierta; o porque la concentrada escucha, por fin, lo que le dice ese alguien que le habla o le hace señas. O bien, porque suena una alarma y ninguna de las dos sabe qué hacer…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Ahora le hacemos fila a la “cosa” que alivia la “cosa”…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó