Veinticuatro

12 junio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Es medio día en una concurrida calle peatonal. La araña en alambre engarzada en la cabeza del hombre llama la atención de los pasantes. Distingo su voz entre el gentío. ¡Aquí está… la araña en alambre, relajadora cerebral, estimuladora de la imaginación, propiciadora de ideas! Gritaba el hombre. ¡… Sencilla de manipular, solo tienen que tomarla por el manillar con la mano derecha, si son diestros, o la izquierda, si son zurdos, y colocarla en la cabeza! … Así: agarran la araña, la aplican en su cabeza y con una pequeña, muy pequeña presión, hacen girar la mano en el sentido de las manecillas del reloj; ¡cinco minutos cada día, solo cinco minutos…! Y la imaginación y las ideas despertarán… Lo mejor es que pasados algunos días quienes hagan este sencillo ejercicio serán mujeres y hombres desbordantes de iniciativas brillantes. ¡Aquí está! El hombre levanta la araña en alambre para que todos la vean… ¡No les costará cinco, ni diez, ni quince mil pesos… se la pueden llevar por solo mil pesitos…! y si quieren dos: una para usted y otra para su mujer, se las entrego por los mismos mil pesitos. ¡Señoras y señores! bienvenidos al mundo de la imaginación y las ideas… ¡No se amontonen!, ¡No se amontonen…! ¡Para todos hay…!    

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… La “cosa”, el paro … El paro, la “cosa”… La “cosa”, el paro … El paro, la “cosa”… Ahí vamos…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Veintitrés

5 junio, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Fui tras ella porque me recordó a otra mujer de quien conocí su voz y algunas fotografías. Se llamaba Eleonora. Así la llamaron cuando nació, pero cuando su voz sacó la cara por ella cambió Eleonora Fagan por Billie Holliday. Fue entonces cuando la conocí, ya había cambiado su nombre porque era más fácil de recordar. La conocí, la escuché, una noche en casa de amigos cuando su voz particular con brillos tenues cantaba canciones del jazz negro americano de los años cuarenta. Billie murió en mil novecientos cincuenta y nueve, tenía poco más de cincuenta años. La mujer, unos metros delante de mi por aquella calle soleada no tenía la figura de Billie, menos aun podía ser ella y si se lo preguntara era posible que no la conociera, pero algo en ella me recordó a Billie cuando canta “Body and Soul” o “Lady sings the blues”. Seguí a la mujer. A medida que avanzaba o esperaba que el semáforo cambiara, yo seguía sus pasos. Hasta que un pasante se interpuso y luego otro y otro. La perdí de vista pero la voz de Billie quedó en mis oídos como aquella primera vez hace algunos años…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… La “cosa” no para ni con vacuna, el paro tampoco y con razón…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Veintidós

29 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Mientras la mano sube y baja, sube y baja, él cierra los ojos y abre la boca para respirar. No respira por la nariz, respira por la boca. Cierra la boca y abre los ojos con la esperanza de ver su número en la pantalla electrónica. No lo ve. De nuevo la mano a la cabeza, al pelo, peina, despeina y espera. Repite movimientos, siempre en mismo el orden. Solo una vez, cuando aun tenía la mano sobre la cabeza, respiró por la nariz. A pesar de todo parece tranquilo. No desespera, no mira a lado y lado para ver si hay otros en las mismas circunstancias; espera sin mover músculos distintos a los del brazo, a los que activan la respiración, a los que abren o cierran ojos y boca. Entre movimientos de manos, ojos y boca, el cuerpo en receso, como si no fuera con él, está, seguramente, a punto de protestar, pero no protesta. Definitivamente es un hombre tranquilo. ¿Hasta cuándo?, por ahora la mano peina, despeina y espera ¿hasta cuándo?… 

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… “Cosa” y paro ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Veintiuno

22 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

El pelo largo del pasajero en el puesto de adelante es el resultado de una apuesta con un amigo. Una apuesta sencilla: el primero que se corte el pelo, siquiera las puntas, pierde. Uno pensó que ganaría y el otro, pensó lo mismo. Han transcurrido más de cinco años desde la noche en que hicieron el pacto porque una muchachita, que ya se fue con un man que vino de otra parte, les dijo que el que ganara sería su amor de por vida. Tal vez, ella sospechó, como los apostadores, que la cosa no iba a durar y que cualquiera estaba bien, los dos le gustaban. Todo se complicó tres años después de lanzada la apuesta, cuando uno propuso al otro que se cortaran el pelo. La muchachita estaba presente y se opuso al arreglo, incluso llegó a insinuar al oído de uno que esperara a que el otro cayera dormido y lo mismo insinuó al otro; cuando uno de ellos se durmiera, no le cortaría la cabeza como Judith a Holofernes, le cortaría solo el pelo y declararía ganador al otro. Pero nadie durmió esa noche. Cansada de esperar la muchachita se fue con el man que vino de otra parte. Por lo visto, aun hoy, la apuesta sigue…  

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… La “cosa” no para y el paro tampoco…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Veinte

15 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

La sorpresa fue mayor cuando ocupé el puesto detrás del pasajero que, a primera vista, parecía natural en horas pico; pero desde allí su figura fue la de un habitante de La Ciudad Prohibida, quizá un actor del Teatro Chino, un calígrafo, o un artesano del papel en algún molino cercano al lugar donde subí al bus porque él también, era evidente, llevaba poco tiempo en su puesto. La gorra y la chaqueta del mismo material parecían sacados de una pintura del realismo socialista de las épocas del Gran Timonel. La trenza apretada y estrecha que, a primera vista, salía de la gorra y desaparecía entre el cuello de la chaqueta podía ser la de un calígrafo, acuarelista, con ojos y pulso para definir el trazo preciso o aguado. Lo imaginé en posición de loto frente a una hoja extendida en el piso. Al pincel y con movimientos amplios, trazaba perfiles y gruesos de un pictograma clásico. Cheng, podría ser su nombre, no se movió durante todo el trayecto, unas diez paradas. Cuando llegó a su destino alcancé a ver bajo su brazo el estuche nacarado con los pinceles y tintas del calígrafo y un rollo de papel que, por el borde irregular, parecía hecho a mano…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Y la “cosa” ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Diecinueve

8 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Por allá, por aquí; por este lado, por el otro; mujer, hombre, divinidad; con cara, sin ella. ¿Quién es? No lo sé y tampoco lo voy a saber porque una suerte de imán escondido hace girar la figura en la misma dirección que yo lo hago y no alcanzo a ver su cara. Es, me dije, una jugarreta de alguien que mide mis movimientos, los adivina y cuando el intento por ponerme frente a la figura está bien encauzado, me evita y gira. Cuando caí en la cuenta quise hacerlo sin advertir mi intención a quien estuviera del otro lado. Sucedió así: amagué ir a la derecha pero súbitamente lo hice a la izquierda. La primera vez por poco me encuentro frente a frente con lo que fuera: hombre, mujer, divinidad, tótem. La segunda vez no logré pasar del otro lado. Estaba a punto de iniciar el tercer intento cuando una voz metálica anunció: ¡Si quiere seguir jugando coloque una moneda en la ranura, si logra colocarse en frente ganará el premio del día! ¡La moneda en la ranura! ¿Listo?…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Ni el “paro” para la “cosa”… 

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Dieciocho

1 mayo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Hay que levantarse temprano para ir de pesca. Vicente es pescador. Tal vez sea mejor decir: fue pescador. ¿Por qué? Porque al medio día no es hora para ir de pesca. Si así fuera, a esa hora iría por la ladera de la montaña, bordeando la quebrada hasta el remanso que interrumpe la corriente; porque es allí donde las hembras desovan y nacen los alevinos. Si fuera a pescar llevaría equipo: la caña, la caja con anzuelos y carnadas, el morral con el fiambre porque no sabe cocinar y menos aun en el monte donde tiene que hacer hoguera, limpiar el pescado y vigilar que se cocine bien, pues, Vicente, como pescador que se respeta, sabe que cualquier hora es buena para regresar pero no sabe cuándo. Si fuera a pescar no iría en el bus del medio día sin equipo, pero con el sombrero de los amaneceres fríos, quebrada arriba, y las truchas esquivas, cuando había, como si fueran las últimas. Pero esos eran otros tiempos…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… Que cuando la “cosa” pase quedaremos como sobrado de “cosa”, dicen por ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Diecisiete

24 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Jugó al fútbol casi desde antes de aprender a caminar. Jugó y jugó y jugó. Jugó tanto que para terminar el colegio, se demoró el doble de tiempo que sus compañeros de barrio. Cuando le preguntaban cuál era su puesto preferido en la cancha, respondía con seriedad: “estorbo izquierdo” y tal vez por la ironía, que venía del fondo del corazón, nadie en su familia, ni entre los amigos, creía que tenía futuro en eso de jugar al fútbol. Sin embargo, él solo jugaba al fútbol. A mañana, tarde y noche, jugaba al fútbol. De la cancha a la casa y de la casa a la cancha. Dudaron tanto de sus talentos para hacer gambetas, patear al arco, crear de la nada pases de gol en partidos perdidos, que nadie volvió a preguntar por su futuro y él tampoco volvió a mencionar el asunto. Ni siquiera volvió a las reuniones familiares o a pasar por la sala de la casa para saludar cuando había visita. El día que lo vi en el bus, hizo todo el recorrido en el puesto delante del mío, parecía a la espera de algo o alguien que no llegaba. Lo vi algunas veces más, con la misma camiseta y la misma espera, tal vez, de celebrar el gol que no llegaba…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… ¿Cuál “cosa”?, ¿? ¿la china?, ¿la brasileña?, ¿la británica?…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Dieciséis

17 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Un retrovisor es obligación para algunas personas. Ella, por ejemplo, necesita ver qué sucede a sus espaldas, por temor o curiosidad. Necesita ver adelante y atrás o, por lo menos, dar la sensación de que, en trescientos sesenta grados y con los ojos que lleva en la espalda, nada se le escapa. Como los nativos de la isla de Sumatra que al entrar en la selva llevan máscaras de carnaval en la nuca para espantar los tigres de bengala que nunca atacan de frente, ella, cada vez que sale, descubre el tatuaje con ojos bien abiertos que vigila mientras mira al frente. Estuve tentado a preguntarle quién era la del tatuaje y me adelanté varios pasos, la miré sin que se diera cuenta para evitarle el susto. Los ojos, la nariz, la boca roja y apretada como en el retrato eran los suyos; el peinado era distinto, el pelo más corto o más desordenado la cambiaba, pero no había duda. Entonces para evitar aparecer como la amenaza que temen los habitantes de la isla de Sumatra, no le pregunté pero hice su retrato a pesar de que el tatuaje me podía ver…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

… ¿“La cosa”? qué caramelo… de nunca acabar…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Quince

10 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Lo veo más allá del patio mientras mira por la ventana con parales de madera color verde agua. Quizá por una orden recibida del otro lado hace, rápido, un movimiento de medio círculo con el brazo derecho. Una forma oscura, negra, con pliegues de tapabocas viene a caer en su espalda, a la altura de los hombros. Mientras hace el gesto me acerco lo suficiente para confirmar el tapabocas y escuchar la voz que, desde el otro lado de la ventana, instruye sobre el uso del aparejo que la pandemia impuso. El hombre escucha las instrucciones y con un ademán manifiesta su intención de dejar el tapabocas en el lugar donde lo puso. Es entonces cuando tomo la fotografía. El instante es único. Convencido de las posibilidades, por lo menos inesperadas del aparejo, confirma que puede llevarlo como la decoración de los vaqueros del lejano Oeste y sin dejarme la posibilidad de otra fotografía, desaparece por el pasillo que se abre a su derecha cuando escucha un ruido como de caballos que se acerca…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Hice la fila para recibir una parte de la cosa que  neutraliza “la cosa” ahí vamos…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó