Quince

10 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Lo veo más allá del patio mientras mira por la ventana con parales de madera color verde agua. Quizá por una orden recibida del otro lado hace, rápido, un movimiento de medio círculo con el brazo derecho. Una forma oscura, negra, con pliegues de tapabocas viene a caer en su espalda, a la altura de los hombros. Mientras hace el gesto me acerco lo suficiente para confirmar el tapabocas y escuchar la voz que, desde el otro lado de la ventana, instruye sobre el uso del aparejo que la pandemia impuso. El hombre escucha las instrucciones y con un ademán manifiesta su intención de dejar el tapabocas en el lugar donde lo puso. Es entonces cuando tomo la fotografía. El instante es único. Convencido de las posibilidades, por lo menos inesperadas del aparejo, confirma que puede llevarlo como la decoración de los vaqueros del lejano Oeste y sin dejarme la posibilidad de otra fotografía, desaparece por el pasillo que se abre a su derecha cuando escucha un ruido como de caballos que se acerca…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Hice la fila para recibir una parte de la cosa que  neutraliza “la cosa” ahí vamos…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Catorce

3 abril, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Como Argos, el hombre sentado en un banco demasiado bajo para la extensión de las piernas, multiplica sus ojos. Y la pose lo inmoviliza. Nada en él sugiere movimiento. Los ojos de vidrio miran hacia arriba, buscan en las alturas, sin ver, lo que deberían buscar a ras del piso; los otros ojos, sin o con vidrios, por el doble arnés, la pose y la inmovilidad, parecen concentrados en un punto, un celular o las puntas de los zapatos, que limitan sus movimientos. Me inclino por el celular, lo mira sin ver. Este Argos contemporáneo, dominado por una quietud inquebrantable tiene la posibilidad de mirar en varias direcciones. Llegado el momento, de algún lugar de su cabeza sin pelo, brotarán otros ojos, con vidrios o sin ellos y ver será una evidencia. Sin embargo, la inmovilidad, me atrevería a asegurar que está tomado por ella, lo domina. El arnés doble sostiene los vidrios que miran hacia arriba, ¿sostiene también otros que miran al frente? Tal vez. Lo único evidente es que le sobran ojos para ver pero solo mira…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Dicen que la fila para recibir una cosa que  neutraliza “la cosa” es lenta y tomará años…

Próximas exposiciones, a partir del 11 de abril, en el Museo Maja de Jericó

Trece

27 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

No es tatuaje a pesar de que tiene los ingredientes: un corazón, al que falta Cupido, y un nombre que puede ser Cami. Corazón y nombre inscritos en algo parecido a una estrella desigual, pero estrella al fin y al cabo. A diferencia de los tatuajes que permanecen por siempre, la inscripción en la cabeza de este hombre, novio, amigo o pretendiente de Cami, es efímera, durará lo que demore el pelo en crecer y se irá desvaneciendo con los días, ¿cuántos? no se sabe, diez, quince, veinte. El hombre no sabría decirlo, sin embargo de lo que si está seguro es de que llegado el momento lo repetirá. ¿Con el mismo nombre?, me pregunto. Eso depende, imagino que responde, mientras mira a lado y lado. No quiere que nadie escuche lo que pasa por su cabeza. El tatuaje efímero es la confirmación de que el amor es eterno mientras dura. Es posible que después de Cami venga Sari y después Ale, por Alejandrina, así corto, porque no tiene cabeza suficiente para grabarlo de la primera a la última letra en el próximo corte…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

“La cosa” nos puso a hacer fila…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Doce

20 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Llegó, invadió espacios y, aparte de ser prenda nueva, difícil, pero obligatoria, se hizo moda. Y no es para menos, la idea de que somos solo ojos no podía hacer carrera a pesar de que muchos prefieren desaparecer, de ojos para abajo, tras el parche negro. Los tapabocas vienen en estilos y estampados que hacen lo posible por disimular lo que son y convertir a quien los usa en algo o alguien distinto. Los he visto con fieras a punto de saltar sobre la víctima; también con sonrisas exageradas; los he visto con flores en bordado, paisajes estampados y hasta con gesto y color de superhéroe; los he visto con marcas de consumo y también casi transparentes que dejan ver boca y nariz pero éstos fueron un intento fallido por recuperar la sonrisa. Los más comunes son blancos o azules con dobleces. El que  lleva el hombre con cabeza redonda y brillante como esfera, es de tela y viene en colores variados; los expertos dicen que no cumplen su función y tal vez por eso, con frecuencia, se usan como sostenedores de barbilla, no tapan nada y tampoco recuperan nada, ni la sonrisa ni la respiración tranquila, pero siembran la duda a su paso…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Ahí vamos… “la cosa” dirá lo mismo…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Once

13 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Mi puesto, tras el suyo, era el lugar ideal para espiarla y descubrir por qué o de dónde había sacado o quién había peinado esa cabellera saraviada. La muñeca mujer, pequeña y delgada, se mantenía derecha y quieta en su puesto sin mirar para ningún lado, sin siquiera seguir con los ojos los movimientos del personal de servicio que circulaba alrededor. Ocupábamos mesas distintas, vecinas por su posición y la mía, espalda contra espalda. Sin embargo, su cabellera y su quietud, me tuvieron en vilo mientras consumí la sopa de lentejas con champiñones y el pollo desmechado con espárragos. Me tuvieron en vilo porque cada dos o tres cucharadas, haciendo un esfuerzo para voltearme, la veía impávida, quieta. Imaginé sus ojos fijos, enmarcados por pestañas de hilo negro; su nariz respingada; sus mejillas en círculos rosados; imaginé su boca roja sin sonrisa, redonda y diminuta como un botón. Ella no estaba allí por olvido o, a la espera de algo o alguien, estaba allí por trabajo, era el límite entre mi presencia y la de otro parroquiano, distanciamiento social lo llaman, pandemia obliga…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Parece que la “cosa” pasa, de a pocos, a ser “cosita” o mejor, “cositas” que se filtran por todas partes como la “cosa” que nos encerró hace ya un año…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Diez

6 marzo, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

No son los pies de ella. Ella es la mujer de pelo largo que mira las claraboyas. Los pies con uña roja, no son de ella, son de otra mujer. Dos mujeres en una sola pose. La de cabellera hasta los hombros mira al frente concentrada en algo o alguien que le hace señas o le habla pero ella no escucha. A la dueña de los pies le importan poco las señas o las palabras que tienen ensimismada a la otra. Por la pose de los pies se deduce que podría tener los ojos abiertos o cerrados y sería igual. La hora de la tarde, por la luz que traspasa las claraboyas, es aquella en la que concentración se confunde con somnolencia, como sucede con las dos mujeres. No puedo asegurar cuál está concentrada o cuál dormida. Para el caso es lo mismo dirá cualquier recién llegado, sin embargo no es así, porque llegará el momento en que tengan que abandonar su posición; bien porque la que duerme, despierta; o porque la concentrada escucha, por fin, lo que le dice ese alguien que le habla o le hace señas. O bien, porque suena una alarma y ninguna de las dos sabe qué hacer…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Ahora le hacemos fila a la “cosa” que alivia la “cosa”…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Nueve

27 febrero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

Quien la incrustó en el palo de escoba seguramente la encontró ya separada de su cuerpo. La imagino como aquellas muñecas que abren y cierran los ojos con solo balancearlas, quizá, con el balanceo dejaba escapar una vocecita diminuta que llama o llora. Llevo algunos años encontrándome con ella clavada en la punta de la escoba. La he visto de lejos y de cerca, nunca he sabido de quién fue la idea pero parece buena compañía para quien barre los deshechos diarios. Pero, viéndolo bien, no es la cabeza de una muñeca sino la de un muñeco. El poco pelo desteñido en la cima y los costados sin trazos, ni siquiera simulados, de algún tipo de peinado, moña o cola de caballo, dejan entrever el muñeco, varón, vestido con pantalón corto, verde, sostenido por cargaderas del mismo verde y camisa blanca. Los zapatos negros y las medias blancas seguramente de una sola pieza y de plástico, desaparecieron cuando cayó en desgracia y su dueño, ¿dueña?, no lo quiso más. Entonces fue a parar a la basura, de donde lo rescató, quien lo rescató. Si hubiese tenido nombre, no lo imagino; y quien lo rescató tampoco…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Ahora solo falta que la “cosa” que alivia la “cosa” se pierda…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Ocho

20 febrero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

La tristeza pesa. Ocupa más de lo que uno imagina. Algunos la disimulan con cierto éxito; otros, en cambio, por más esfuerzos que le dediquen no logran acallarla porque cuando toma posesión es inconsolable, incontrolable y desborda. Una mano o un brazo de apoyo no son suficientes, está y es bien visible. A este hombre, Tara lo llaman, la tristeza no lo abandona, lo domina hasta hacer de él un manojo a punto de sucumbir. Cuando simula alejarse, Tara, quien ya ha sucumbido bajo su peso, presiente que le hará falta, porque le hace falta. Es entonces cuando las barreras caen; la tristeza se apodera, y ya parte de él, no le permite subsistir sin su presencia. Tara lleva gafas para el sol que no usa en este momento porque no hay sol, pero cuando las necesita para enmascarar sus ojos entrecerrados, llorosos, tristes, se las pone para que quien se encuentre en frente, no los vea, porque sabe que cuando la tristeza se contagia por los ojos se riega por todo el cuerpo…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Ahora es por partida doble: la “cosa” y la vacuna para la “cosa”…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Siete

13 febrero, 2021 § Deja un comentario


La otra cara del retrato

El peinado a la plancha y el corte recto podrían ser causa de fascinación. Mantenerlo es labor delicada. Sin embargo no es nada en comparación con la inscripción al límite del corte: “Por Siempre” a secas, tatuada en letras de estilo, que podría tener mil significados. Sin puntos suspensivos que abrieran una puerta o dejaran la posibilidad de una sorpresa. Sin otro atributo visible, las dos palabras podrían ser el principio del fin, una declaración de amor o una amenaza. Entonces creí comprender el por qué del corte recto, planchado, en orden perfecto, y regresé al momento en que ocupé mi lugar tras ella. En ese mismo instante, un movimiento inesperado meció el pelo y descubrió la inscripción y a pesar de que el bus, como todos los buses, saltó y zarandeó más de lo esperado, el peinado no volvió a su lugar y las dos palabras quedaron al descubierto. No tuve la intención de imaginar sus ojos o su boca, ella era la inscripción y mostrarla, dejarla ver, era una puerta de salida, un grito de auxilio, una liberación. Cuando bajé del bus ella seguía inmóvil y la inscripción visible…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

La “cosa”… como todos, parece a la espera de su vacuna…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó

Seis

6 febrero, 2021 § 1 comentario


La otra cara del retrato

Hay llamadas que se extienden porque hay mucho para decir; porque se habla despacio o porque la llamada misma está transida de inconvenientes, explicaciones, preguntas, dudas, desaires que, quien pregunta o responde, espera escuchar del otro lado del aparato. Mientras habla o escucha el hombre del celular, ha hecho toda suerte de poses, pasó de movimientos estrepitosos como si una barrera se interpusiera y no pudieran escucharle, a la tranquilidad del murmullo, de la voz baja, de escucharlo todo y responder sin subir el tono; llegó incluso a la posibilidad de cerrar los ojos para imaginar a su lado, a quien está del otro lado. Ni siquiera el ruido ambiente, voces que llaman o preguntan, que gritan, en el recinto público donde se encuentra, logran distraer al conversador que, enfrascado en lo que dice o escucha, olvida la incomodidad del lugar. El estado de levedad que lo domina puede llevarlo incluso a desaparecer dejando en su lugar una nube que navega sobre la banca desierta…

Retratos…

La otra cara del retrato no son retratos en el sentido de la representación, la técnica y seguramente la evocación. No son eso. Son fotografías que van y vienen, entre la función que cada uno construye de sí frente al mundo, y la mezcla con doce líneas de texto que no pertenecen al sujeto que las inspiró …

Y la “cosa” ahí…

Exposiciones en el Museo Maja de Jericó